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"La misión de Caritas es escuchar y acompañar"
(Vatican News).- "La mano que tendemos a los pobres no es sólo una mano que distribuye, sino también una mano que necesita ayuda. Necesitamos a los pobres tanto como ellos nos necesitan a nosotros": son las palabras de Monseñor Pierre Cibambo, asistente eclesiástico de Caritas Internationalis, en un mensaje difundido con ocasión de la Jornada Mundial de los Pobres del próximo domingo, 15 de noviembre.
Monseñor Cibambo subraya que los pobres "nos desafían a ser cada vez más verdaderos testigos de Cristo. Nos invitan a abrir nuestros corazones y a transformar nuestra visión estrecha y mundana para ver a Cristo".
"Esta es una invitación apropiada para todos en un año en el que muchos de nosotros nos hemos cerrado al mundo para protegernos de la pandemia del coronavirus", añade Monseñor Cibambo, haciendo hincapié en que Caritas ha demostrado que el amor no se encierra en sí mismo, ni rechaza a los pobres ni a los más vulnerables, "especialmente en un momento en el que están muy necesitados".
Al respecto, el asistente eclesiástico también recuerda que "la misión de Caritas es escuchar y acompañar", y es llevada a cabo por muchos voluntarios y muchas personas que se dedican totalmente desinteresadamente a construir un mundo mejor.
En su mensaje, Monseñor Cibambo señala que, como han reiterado varios pontífices, "Caritas está en el centro de la Iglesia" y que la Jornada Mundial de los Pobres es un momento para recordar y reforzar la dedicación para poner a los pobres en el centro, para ayudarles y hacer que sus voces sean escuchadas.
"Nuestra misión -continúa el asistente eclesiástico de Caritas Internationalis - es asegurar que las personas que viven en la pobreza participen activamente en la construcción de una sociedad inclusiva y equitativa, una Caritas transformadora y una Iglesia acogedora". "Solo hay prójimos que comparten, porque en Cristo todos somos uno", señala el mensaje.
Por último, Monseñor Cibambo nos anima a reflexionar sobre lo que aprendemos de los pobres a nivel personal y comunitario: "Una mano extendida es un signo; un signo que habla inmediatamente de cercanía, solidaridad y amor. En el Día Mundial de los Pobres, juntos, extenderemos nuestras manos como una familia humana en solidaridad global para construir sociedades inclusivas y equitativas y una Iglesia acogedora y transformadora", concluye.
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