"Escucharlo me confirma en la certeza de que el Espíritu Santo sigue guiando a la Iglesia"
El Papa León: Padre y pastor, profeta y hermano
Llamado a la Comunidad cristiana, a las diócesis y Congregaciones religiosas-
No quiero parecer una profeta de calamidades. Todo lo contrario. Intento leer la realidad que conozco y desde ahí busco dar soluciones, aunque sean muy pequeñas.
Hoy alzo mi voz triste, contundente, diría que sintiendo de cerca el dolor de las víctimas, tanto de la guerra cruel y martirizante de Ucrania, como la de otra guerra no menos cruel que es incruenta y que se llama pobreza, hambre y exclusión. A ésta la tenemos al Km cero y va creciendo.
Y hoy levanto mi voz no de forma “desesperada” (¿?) esa palabra no está en mi diccionario, sino que la levanto con dolor pero con confianza, triste pero con fuerza para no dejarnos vencer por el desánimo.
El martes abrimos la Plataforma de alimentos y tendremos miles de personas esperando lo esencial para vivir, para ellos y para sus hijos, y eso indica que la situación ha cambiado muy poco. Vamos a seguir apostando por transformar la vida de las personas, y lo hacemos con acompañamiento, cursos y formaciones de inserción laboral directa para las personas. Vamos a trabajar para regularizar papeles de los inmigrantes, si la nueva ley de extranjería nos lo facilita… Pero en el “mientras tanto” hay que seguir dando alimentos, buscando pisos para que puedan vivir y formas de ayudar a salir de la miseria. Si: de la miseria que es creciente entre nosotros en el primer mundo del que presumimos, pero que suspende cada año en la inversión social, porque suspende en la activación de la economía constructiva.
"Los pobres y los heridos no pueden esperar"
Y hoy, desde Ucrania nos llegan los clamores alarmante: La guerra continúa sin piedad y sin que nadie, o muy pocos tengan planes para negociar la paz. Cada vez más aramados y con más personas en el frente, y cada vez con ataques más bestias e indiscriminados a la población civil. Vamos a seguir yendo a Ucrania. Pronto haré mi viaje número 10 y seguiremos abriendo corredores humanitarios. De verdad: os necesitamos.
Ni a los de cerca, ni a los de lejos les vamos a abandonar. Vamos a seguir mientras tengamos recursos y fuerzas, y para ello os necesitamos. Las fuerzas están intactas, los recursos comienzan a escasear. Si entre todos sumamos, nos comprometemos a no descansar hasta hacer todo lo posible para que la ayuda llegue, ayude y transforme, y para que nos permita seguir salvando vidas.
Lo pido con humildad, con confianza, con insistencia y con convicción: los pobres y los heridos no pueden esperar.
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Decía Francisco que “Sabemos y creemos que las cosas pueden cambiar”. Y nosotros vamos a hacer lo posible para que ello ocurra.
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