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"Bisbe Sergi: que Dios te bendiga y que la Virgen de la Cinta te acompañe"
Ayer asistimos a una celebración de Vida y de Esperanza. Y lo pongo con mayúscula, porque éstas son fruto maduro de la entrega, del servicio y del ministerio de un obispo “según el corazón de Dios”, cuyo actuar, pensar, predicar y servir ayudan a amar la vida y a no desesperar.
El Obispo Sergi Gordo, hasta ahora auxiliar de Barcelona, se ganó el corazón de los fieles de la arquidiócesis, pero no sólo de ellos: también de todos aquellos que a lo larfo de los años le hemos tratado, conocido y que hemos experimentado cómo es y cómo vive un creyente auténtico.
Sergi es un hombre sabio y humilde, un enamorado del Evangelio y eso es lo que transmite, celebra y contagia.
La Iglesia de Tortosa – dejadme que lo diga así- se ha ganado la lotería y el mejor premio. El papa Francisco confía en él y estoy segura que vivirá su ministerio con el mismo espíritu de servicio y de comunión que lo ha hecho hasta ahora.
Sergi es una persona que contagia alegría y que entusiasma con su cercanía y con su enorme capacidad de escucha. Por donde ha pasado ha dejado una huella profunda de bondad y eso es precisamente lo que necesitaba Tortosa, y lo que Dios les ha regalado.
La Virgen de la Cinta, la “Madre” que grávida de Dios lleva en sus entrañas al mismo Jesús, cuyo amor es incondicional, se irradia desde su capilla y estoy segura que entra en sintonía con este hijo suyo que viene a servir y que manifiesta, como Ella, tener entrañas evangélicas, amor incondicional y ganas de ofrecer a “Jesús” son maquillajes, envoltorios ni superficialidades.
La multitud que le acogió hoy en Tortosa -y la que le despidió en la sagrada Familia-, son la mejor muestra de la fuerza de su testimonio.
Hace mucho tiempo que no estaba en una celebración tan llena de vida y en la que se vislumbra un renacer y una renovación.
Tortosa es una Iglesia que tiene fuerza, buena madera y muchísimas posibilidades de hacer crecer el Evangelio. Necesitaba que alguien -como su nuevo obispo- viniera para ser “Buena Noticia” y para despertar, en los fieles nuevamente la ilusión, las ganas de vivir la fe y el deseo de comenzar nuevos proyectos evangelizadores.
El Bisbe Sergi llega con espíritu Sinodal y no tengo ninguna duda que él sabrá crear comunidad, recrear el estilo evangélico, sacudir el polvo que se pueda haber acumulado en las estructuras diocesanas, y con los mimbres que tiene, de laicos, consagrados y sacerdotes, sabrá dar nueva fuerza al pueblo de Dios que peregrina en Tortosa.
Me une a esta diócesis un gran cariño ligado a la virgen de la Cinta a quien mi madre se encomendó al no poder tener hijos. Somos 7 hermanos y en el ADN familiar está arraigado el cariño a esta Madre que no defrauda y que hará que nuevos hijos vivifiquen la Iglesia de Tortosa.
Bisbe Sergi: que Dios te bendiga, que la Virgen de la Cinta te acompañe y que tu amor a los más débiles, a los pobres, a los enfermos y a todos los que buscan y desean el bien, la bondad y la verdad anime cada día tu vocación y tu deseo de servir -con toda la comunidad- al Señor con alegría.
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