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El Papa León: Padre y pastor, profeta y hermano
"Gracias por las vidas que hemos salvado juntos en Ucrania, y por las que podremos rescatar del abismo"
Qué difícil es aceptar la realidad cuando está duele.
Qué grande son aquellos que a pesar del dolor esperan sin desesperar.
Qué grandeza la de aquellos que se juegan la vida por unos ideales, y lo dan todo para conseguirlo.
Qué admirables son aquellos que buscan el bien común y nunca anteponen sus intereses mezquinos a las necesidades de los más débiles y jamás les utilizan en beneficio propio.
Hoy quiero cantar y agradecer toda la bondad, el bien, la belleza y el compromiso que he descubierto en las personas que en medio de situaciones límites de guerra, pobreza y contrariedades, no han dejado de amar, bendecir y trabajar.
Quiero decir alto y claro que nos necesitamos y que todos aprendemos cuando compartimos nuestros sueños y trabajamos juntos para hacerlos realidad.
Muchos utilizaron la famosa frase de “si se puede” porque anhelaban un cambio, y arrastraron a muchos a delegar en ellos su confianza para demostrar que de verdad se puede. Pero como buscaban su propio bien y algún rédito de ego o de sillón, fracasaron y la incoherencia les pasó factura y hoy, desnudos en su mezquindad buscan culpables al fracaso de lo que prometieron y no supieron, pudieron ni quisieron hacer.
Hoy quiero alabar a los que viviendo el momento presente, nunca renunciaron a sus sueños y a cada paso dieron su mejor versión para hacer del mundo un espacio de bondad, fraternidad y buena y saludable convivencia.
Quiero agradecer a los hombre y mujeres que aman la vida y la comparten con los otros, los que son intolerantes con las injusticias y optan por las armas del amor, la proximidad y la compasión -pasión compartida-.
Quiero agradecer a los que confían en sus hermanos y en con esta confianza les ayudan a multiplicar los bienes, las oportunidades y los caminos que conducen a la paz.
Quiero decir alto y claro: Solos no podemos y juntos somos imparables.
Gracias por permitirme recibir para dar y por confiar vuestro tiempo, recursos, profesionalidad e ideas, para poder multiplicar los resultados de tantas iniciativas a favor de las personas.
Gracias por las vidas que hemos salvado juntos en Ucrania, y por las que podremos rescatar del abismo de una muerte cruenta y cruel.
Gracias por habernos ayudado a que el pan de cada día llegue a tantas mesas y por haber podido dar un techo y acogida a tantas personas.
Gracias por todo, por tanto… siempre.
Recordad: juntos somos imparables y el mundo no soporta la mediocridad.
Si nos implicamos confiando y creando alianzas, la esperanza no podrá fallar.
Gracias
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