"Escucharlo me confirma en la certeza de que el Espíritu Santo sigue guiando a la Iglesia"
El Papa León: Padre y pastor, profeta y hermano
"Si superamos la superficialidad, nos daremos cuenta"
Estos días y semanas estamos asistiendo a un debate en el que nos quieren hacer perder el tiempo y en el que se ve por activa y por pasiva la falta de criterio y la instrumentalización política de todos los bandos y colores de la Fiesta de la navidad.
Si seis, si diez, si los niños cuentan, si no cuentan, etc. Estamos en una pandemia y lo que toca es luchar con criterios científicos contra un virus que se está cebando con la vida de muchos.
Si celebrar la navidad en “familia” o con “los amigos”, significa poner en riesgo de contagio a los que decimos que “amamos”, o supone algún riesgo después de los meses de lucha que llevamos, no tiene sentido centrarnos en la cena o en la comida que no podremos celebrar este año… Cena o comida que se está dramatizando como si se tratara de la última cena, que a lo mejor, si hay imprudencias, acaba siendo la última de verdad.
Nada ni nadie nos podrá robar la navidad. La navidad es el momento de renacer, de compartir, y de celebrar. Pero celebrar desde la solidaridad, una solidaridad que implica no sólo dar y regalar, sino también sintonizar cordialmente con las personas.
Si superamos la superficialidad nos daremos cuenta que entre nosotros hay muchas, muchísimas personas que no están para fiestas porque le año ha sido muy duro, porque han perdido personas queridas, el trabajo, el techo, las oportunidades.
Necesitamos empatía. Y navidad es empatía en grado supremo. Dios que se hace uno d ellos nuestros y que nos invita a humanizar la humanidad.
No digo cenas no, regalos tampoco, reuniones ¡ni hablar! Digo y diré: Navidad es sentido común, empatía, corresponsabilidad, amor maduro, y las medidas que sean necesarias para ganar entre todos la batalla a la Covid.
Economía sin salud, pan para hoy hambre para mañana. Salud sin economía, lo tenemos chungo, con voluntad, compromiso y menos “politiqueo barato” e posible activar la economía y velar por las personas, y no sólo por el bolsillo de los que viven de los ciudadanos.
Salud y feliz Navidad, que si lo hacemos bien, el año que viene lo celebraremos con sentido y con nuevas ilusiones, porque juntos habremos ganado una batalla.
También te puede interesar
"Escucharlo me confirma en la certeza de que el Espíritu Santo sigue guiando a la Iglesia"
El Papa León: Padre y pastor, profeta y hermano
Una pacifista que conoce la guerra
Sor Lucía Caram: "Prepararse para defender la paz no contradice el pacifismo"
Corredor humanitario 31 a Ucrania: "La libertad siempre tendrá un precio, pero nunca dejará de valerlo"
La resistencia de un pueblo en medio del horror de la guerra
"Les escribo con fe para hacerles una petición muy especial"
Mi 'Carta a los Reyes Magos': "Que pueda llevar las ambulancias a Ucrania, donde más se necesitan"
Lo último
Más allá de la dicotomía entre cuidado y curación.
Dejarse cuidar
Relación histórica y actual entre curar y cuidar.
Curar y cuidar
Sin comunidades alternativas en la periferia no habrá cambios internos. La historia lo demuestra: ninguna estructura se reforma solo por argumentos. Las reformas nacen cuando existen formas de vida creíbles que muestran que otra Iglesia es posible.
Monacato laico: renovar la iglesia dejando atrás una jerarquía enferma