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Continúa entrando el aire fresco del Espíritu. La esperanza nos hace caminar y avanzar: El Dios de la vida camina con su pueblo y nos bendice generosamente con hombres y mujeres comprometidos, desde su fe, con el Pueblo de Dios; con todos los hombres y mujeres creados y amados por Él.
El Gobierno de la Generalitat acaba de conceder el Memorial Cassià María Just al Cardenal Martini, y sin duda esto es motivo de una gran alegría. Primero, porque el Cardenal Martini es una figura significativa para la Iglesia y para el mundo; una persona que ha sabido abrir caminos de diálogo, mostrando el rostro más evangélico y acogedor, más universal de la fe; y porque nos honra que dos gigantes de la fe, dos hombres con sentido evangélico, cercanos y sencillos, dos hombres todo de Dios y todo para la humanidad, estén unidos en este memorial. El Padre Cassià sentía una gran admiración por el Cardenal, y es ésta la mejor manera de mantener viva su memoria entre nosotros.
La figura del Cardenal Martini está llena de coincidencias y en plena sintonía con la del Padre Cassià. Ambos se distinguieron, cada uno desde su sitio de servicio a la Iglesia y al mundo por asumir siempre una postura abierta y dialogante, respetuosa y comprometida en un mundo plural en el que ambos han sido facilitadores de una buena convivencia y de comunión , promotores de una sociedad integrada e integradora, sin fisuras. Martini y Cassià, dos personas íntegras que comprendieron que la fe nos abre a todos, nos hace universales y que nada verdaderamente humano es ajeno al Dios de la vida que está presente animando nuestra historia.
Sin duda el diálogo con la laicidad, el respeto a la pluralidad y el deseo de hacer de este mundo un espacio de fraternidad y vida auténticamente humana, los hermanó en su misión
Martini como Cardenal, y el Padre Cassià como abad, ambos como hombres de fe, profundamente enraizados en la historia, con una gran inteligencia, pero sobre todo con una gran sabiduría, -la que brota de la experiencia de Dios- han sido dos figuras representativas de los cristianos, de aquellos que apostamos por el Vaticano II y por una Iglesia servidora y comprometida. Dos figuras muy próximas en el tiempo y en la mentalidad; dos personas significativas para la sociedad, que siempre supieron estar a la altura de las circunstancias tendiendo puentes y facilitando el entendimiento entre personas, partidos, países y mentalidades.
Sin duda el Cardenal Martini y el Padre Cassià, como intelectuales, como humanistas, como teólogos, como servidores del Evangelio y como creyentes, han sabido promover -en una sociedad plural y diversa- la construcción de un espacio común basado en el respeto a la diversidad y lo han hecho desde su compromiso personal, promoviendo el intercambio y el enriquecimiento mutuo de personas, Iglesias, comunidades y diversos sectores de la sociedad de diferentes sensibilidades y estamentos.
Enhorabuena al Cardenal Martini y Gracias al Padre Cassià por el ejemplo de su fe comprometida.
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