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Querido Francisco, Padre, amigo, hermano y pastor.
Hoy quiero desearte unas felices Pascuas y pedir que la luz y la fuerza del Resucitado siga animando tu vida y tu ministerio.
Quiero dar gracias al Dios de la vida, porque tu vida es hoy fuerza, estímulo, esperanza para el pueblo de Dios que peregrina en un mundo azotado por las guerras, la pobreza, el odio, y la lacra de la trata de personas.
Quiero pedirte que no te detengas. Que sigas alzando tu voz para que resuene el clamor de los que hoy son silenciados, ignorados y criminalizados por razón de su religión, ideología, País de nacimiento, etc.
Hoy, en el día de Pascua quiero pedirte que alces tu voz ante esta Europa y esta España que mata la vida de los inocentes. Son muchos los que huyendo del horror de la guerra, la pobreza y de gobiernos que les esclavizan y oprimen, vienen buscando una oportunidad para vivir y ganarse la vida trabajando y aportando lo que son y lo que tienen.
Desde hace unas semanas a los “demandantes de asilo” que ya habían hecho un proceso y que muchos ya estaban trabajando, se les está negando el permiso de residencia obligándolos a vivir de forma “ilegal”, impidiéndoles trabajar y seguir pagando impuestos y con una orden de expulsión que les deja a la intemperie.
Cada día más personas con lágrimas de dolor y con sus esperanzas frustradas, llaman a nuestras puertas pidiendo un consuelo, una escucha, una ayuda.
Se nos pide y se nos suplica acoger. En el mediterráneo siguen muriendo cada día miles y miles de personas. Nuestras calles cada vez están más llenas de personas sin hogar. Los desahucios son cotidianos, y la vivienda es un bien que no llega a muchos y a otros tantos se les arrebata.
Francisco, por el Dios de la vida, por la fuerza del resucitado, te pido y te suplico que seas la voz que clame en el desierto de esta España y esta Europa endurecida que mata la vida con leyes opresivas que no tienen presente la dignidad de toda persona humana.
Clama y reclama que se regularice a los inmigrantes, que se garantice la vivienda y una vida digna para todos. Que se acabe la hipocresía y el populismo que utiliza a las personas para perpetuarse en el poder.
Eres un líder indiscutible porque hablas con autoridad y no como lo hacen los que engañan y mienten manteniendo prebendas y privilegios mientras ignoran a aquellos a los que deben servir.
Francisco, alza tu voz. Te lo pido por ellos: Por los refugiados, por las personas a las que llaman “ilegales”, porque los piden una oportunidad para vivir en paz y para trabajar; por aquellos a los que les niegan unos papeles y unos permisos y se les aboca a la calle sin ninguna alternativa.
Felices Pascuas, y que la fuerza del resucitado que anima tu vida y tu ministerio, nos dé fuerzas para continuar haciendo nuestra la causa y la vida de los más empobrecidos, ninguneados y marginados.
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