"Escucharlo me confirma en la certeza de que el Espíritu Santo sigue guiando a la Iglesia"
El Papa León: Padre y pastor, profeta y hermano
"Sus ojos no solo reflejan el dolor, sino también una súplica: No nos abandonéis"
Queridos amigos: En este primer domingo de Adviento, me dirijo a vosotros con el corazón lleno de esperanza, pero también profundamente conmovido por la urgencia y la gravedad de la situación que atraviesa el pueblo ucraniano. He realizado ya treinta viajes llevando ayuda humanitaria a Ucrania desde el inicio de esta invasión a gran escala por parte de Rusia, y en cada uno de ellos, he sido testigo de un infierno de crueldad que no tiene fin.
Hoy quiero compartir lo que he visto en este último viaje, en el que conmemorábamos los primeros mil días de esta devastadora guerra a gran escala.
Hemos llevado generadores, pickups para rescatar personas y otros materiales esenciales, pero también hemos constatado cómo las infraestructuras destrozadas condenan a la población a un invierno cruel, sin calefacción ni luz. Las familias, los niños, los ancianos y los enfermos soportan unas condiciones que para muchos de nosotros serían inimaginables.
Lo más desgarrador son las miradas. Las de los heridos y sus madres. Las de los médicos, enfermeras, psicólogos y paramédicos que luchan sin descanso tanto en la primera línea como en la retaguardia o en los cientos de pueblos atacados cada día sin que se tenga noticia de la devastación que se produce en cada uno de ellos.. Duele la mirada de nuestros acompañantes, los Guardias fronterizos y los voluntarios, que, agotados, siguen resistiendo, acompañando y buscando ayuda por cielo, más y tierra. Sus ojos no solo reflejan el dolor, sino también una súplica: No nos abandonéis.
Por eso, hoy os pido ayuda. Desde donde estéis, desde vuestra realidad, podéis sumaros a esta súplica o reclamo. La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días nos ha donado una importante cantidad de generadores Ecoflow que llegarán a las zonas más afectadas a finales de esta semana, pero hay algo más que nos están pidiendo con urgencia: ambulancias.
Las ambulancias salvan vidas. Las vidas de quienes están siendo atacados indiscriminadamente, de familias enteras que necesitan escapar de las llamas, los misiles y de los escombros. Por eso, lanzo esta campaña con el objetivo de adquirir y entregar estas ambulancias directamente a quienes las necesitan. En cuanto las tengamos, yo misma iré conduciéndolas para entregarlas.
El cansancio, el dolor y la incertidumbre son inmensos, pero la esperanza de alcanzar la paz sigue viva. Trabajemos juntos para mantener esa esperanza encendida. Confiemos en que pronto podamos celebrar la llegada de un mundo más justo y en paz
Os ruego que os suméis a esta causa:
Bizum 05122
Cuenta ES43 2100 3093 0722 0031 6970
El cansancio, el dolor y la incertidumbre son inmensos, pero la esperanza de alcanzar la paz sigue viva. Trabajemos juntos para mantener esa esperanza encendida. Confiemos en que pronto podamos celebrar la llegada de un mundo más justo y en paz.
Gracias de corazón por vuestra generosidad y compromiso.
Con profunda gratitud
También te puede interesar
"Escucharlo me confirma en la certeza de que el Espíritu Santo sigue guiando a la Iglesia"
El Papa León: Padre y pastor, profeta y hermano
Una pacifista que conoce la guerra
Sor Lucía Caram: "Prepararse para defender la paz no contradice el pacifismo"
Corredor humanitario 31 a Ucrania: "La libertad siempre tendrá un precio, pero nunca dejará de valerlo"
La resistencia de un pueblo en medio del horror de la guerra
"Les escribo con fe para hacerles una petición muy especial"
Mi 'Carta a los Reyes Magos': "Que pueda llevar las ambulancias a Ucrania, donde más se necesitan"
Lo último
Más allá de la dicotomía entre cuidado y curación.
Dejarse cuidar
Relación histórica y actual entre curar y cuidar.
Curar y cuidar
Sin comunidades alternativas en la periferia no habrá cambios internos. La historia lo demuestra: ninguna estructura se reforma solo por argumentos. Las reformas nacen cuando existen formas de vida creíbles que muestran que otra Iglesia es posible.
Monacato laico: renovar la iglesia dejando atrás una jerarquía enferma