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"Ya no tenemos toque de queda, pero el drama continúa"
Aunque haya terminado es estado de alarma y ya no tengamos toque de queda, el drama continúa. Es verdad que era necesario recuperar cierta normalidad, dentro de la anormalidad del momento, en el que estamos amenazados constantemente por un virus traidor que muta y que se va cebando cada vez con vidas más jóvenes. Pero lo que no se entiende, es la euforia desatada de irracionales “botelloneros-dependientes” que han salido en trompa desafiando a la salud de la sociedad.
Las UCIS siguen abarrotadas, el personal sanitario agotado, y los autónomos y empresas intentando hacer malabarismo para salvar lo poco o mucho que pueda garantizar los puestos de trabajo y la actividad económica.
Una siente impotencia y ganas de llorar cuando ve, toca y escucha cada día, y cada día a más personas, que ya han sido expulsadas del estado de bienestar y que te suplican una ayuda de lo más básico y esencial porque ya no tienen nada.
Y la mayoría de estas personas son además, aquellas que nunca fueron a Servicios Sociales ni necesitaron ayudas porque se ganaban la vida. Las mismas que hoy no pueden acceder a esas ayudas, porque supuestamente hasta hace muy poco cobraban, tenían casa, etc. Pero que ahora no puedan hacer frente al día a día, hasta que preparan el ingente papeleo de documentos para poder acceder a alguna ayuda -que no les solucionará la vida- han de pedir y depender de las ayudas del tercer sector y de la buena voluntad y los recursos que des de éstas se les pueda ofrecer.
No voy a decir que ¡no podemos más!, porque no es esta una opción. Voy a decir alto y claro que podemos porque esto es cosa de todos, y porque juntos vamos a llegar donde las administraciones -por las razones que sea- no pueden o no quieren llegar.
El hambre no puede esperar, la falta de vivienda tampoco, y la urgencia de encontrar un trabajo, es inaplazable.
Pido, ruego, suplico, no os olvidéis de los más pobres.
Deseo, anhelo, clamo, por la corresponsabilidad de todos: de aquellos que pueden colaborar y ayudarnos a ayudar con sus bienes, tiempo, ayuda; y la de aquellos a los que les pedimos un poco de civismo para evitar el espectáculo lamentable del sábado a partir de las 12 de la noche, cuando salieron como locos a tentar “al virus” y a desafiarla justa estabilidad que parece comenzábamos a tener.
No podemos tirar la toalla, La situación de pobreza extrema es muy dolorosa y creciente. Os necesito para poder seguir. Compartid este video y entrad en la web para ayudarnos.
www.fundaciodelconventdesantaclara.org
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