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José Humberto, David, Manu, Ion, Beñat, Iván y Eloy han escuchado la llamada
Coloquialmente, en tono despectivo, acostumbramos a decir, “éste escucha lo que le interesa”, “oye lo que quiere”, “los jóvenes van a su bola y no escuchan”, en cambio, en nuestra Diócesis siete jóvenes sí que han escuchado, pero no cualquier voz. Todos han escuchado la misma llamada, han escuchado la voz de Dios. José Humberto, David, Manu, Ion, Beñat, Iván, Eloy, esos son los nombres de los elegidos, han respondido a la voz de Dios que les ha dicho “sígueme”. Tenían futuros profesionales atrayentes, quizás, a los ojos del mundo, más interesantes que el sacerdocio o el diaconado, y en cambio han elegido un camino mejor, un tesoro mayor, consagrarse a Dios como sacerdote o diáconos en la diócesis y para la diócesis de Pamplona y Tudela.
Son siete jóvenes diferentes, variados, de culturas distintas, de edades dispares, pero Dios ha llamado a todos, entre muchos otros amigos y compañeros que “prometían más”, y los siete le han respondido SI. Este domingo 29 de junio la Iglesia de Navarra se viste de fiesta, porque José Humberto será ordenado sacerdote, David, Ion y Manu serán ordenados diáconos transitorios, de cara al sacerdocio, y Beñat, Iván y Eloy serán ordenados diáconos permanentes.
¡Son tan diferentes los siete! José Humberto de Guatemala, David, Ion y Manu de Navarra, y Beñat e Iván, candidatos al diaconado permanente casados y con hijos, Eloy, también candidato al diaconado permanente, soltero. Y todos han sido llamados para construir nuestra Iglesia de Navarra. Cada uno desde su sensibilidad especial, desde su singular espiritualidad, pero todos son llamados. Nuestra Iglesia es plural, variada, con sensibilidades distintas, con estados personales diferentes, pero a todos les ha llamado el Señor para trabajar por el Reino de Dios en nuestra Iglesia navarra.
¡Siete ordenaciones!, un sacerdote y seis diáconos. Siete jóvenes que dicen sí. Siete jóvenes que no ponen límite a su compromiso, que dicen SI a Dios para toda la vida, y lo van a decir delante de toda la Iglesia de Navarra, este domingo 29 de junio, festividad de San Pedro y San Pablo. Dios sigue llamando, y sigue respondiendo la comunidad cristiana. En un mundo que a veces parece cerrarse al misterio de Dios, en una sociedad, que como nos decía Benedicto XVI, parece que quiere construir un mundo al margen de Dios o como si este Dios no existiera, estos hermanos han dicho “sí” con valentía, con fe y con amor. Porque para ellos, como para nosotros, Dios existe, y es la razón de nuestra vida y de nuestro compromiso. Su entrega es un signo visible de que el Señor no abandona a su pueblo, sino que lo sigue guiando por medio de servidores consagrados.
La ordenación no es un premio por méritos, ni un logro humano, sino una respuesta humilde a la llamada de Jesús: «No sois vosotros los que me habéis elegido, soy yo quien os he elegido a vosotros, y os he destinado para que vayáis y deis fruto» (Jn 15,16). Cada uno de estos hermanos ha recorrido un camino, no siempre fácil, de discernimiento, formación, oración y entrega, buscando conformar su vida al Corazón de Cristo.
He hablado individualmente con los siete candidatos antes de su ordenación. Los he visto felices, contentos, ansiosos que llegue el día de su ordenación. Con nervios y dudas lógicas del momento, la situación lo merece. Cada uno me ha manifestado sus sensaciones del momento, pero al final se muestran tranquilos porque “saben de quien se han fiado”, de Dios. Y eso les daba serenidad. Puedo garantizar a la diócesis que vamos a recibir a siete hermanos que ¡valen la pena!, que se van a dejar la vida por construir el Reino de Dios en Navarra. Nuestra diócesis está de enhorabuena, se ve enriquecida con siete jóvenes, que su vida es Dios y su rostro sois vosotros, laicos, religiosos/as y sacerdotes de Navarra.
Como Iglesia de Navarra, como comunidad diocesana, os invito a acompañar a José Humberto, a David, Ion, Manu, a Beñat, Iván y Eloy a su ordenación sacerdotal y diaconal este domingo 29 de junio a las 18,00h. en la catedral de Pamplona. Sino puedes asistir te pido que los acompañes con tu oración constante, con vuestro afecto fraterno y vuestro compromiso eclesial. Que no se sientan nunca solos, que encuentren en cada uno de vosotros un apoyo en su misión. Quizás alguno de estos nuevos ordenandos está ya destinado a tu parroquia o a tu pueblo. Si los ves por allí, ¡cuídalos!
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