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HACIA LA META! ¡CON PLENIITUD!

3ºHACIA LA META! ¡CON PLENIITUD!

Quien aspira a ser varón fuerte o mujer realizada esconde como gran deseo el conseguir los valores de todo hombre (vocablo que según la RAE incluye el género masculino y femenino); aspira a determinadas metas en grado máximo, en plenitud. Cierto, entre las vivencias más permanentes de la vida humana sobresale la aspiración hacia un objetivo a conseguir totalmente, de la mejor manera. Junto a la aspiración, está el deseo de obtenerla pronto y con plenitud de éxito y de facultades. Y es tan esencial “la meta con plenitud” que el hombre puede definirse como un luchador que su vida se desarrolla atrapada dentro de una cadena de metas y objetivos deseados con total satisfacción. El existir del ser humano se mueve entre aspirar y desear con el descansar y volver a caminar hacia otras metas u objetivos y con igual plenitud. Y así indefinidamente hasta la muerte.

Como constata la Historia, nos encontramos ante una aspiración universal, que influye en toda persona y en todo grupo humano sin que importe la condición social, el sexo, la edad o la fe profesada. Igualmente constata la Historia que de este binomio humano, (meta y plenitud), surgen un conjunto de responsabilidades, obligaciones y derechos; esperanzas, triunfos y fracasos; alegrías y tristezas; fidelidad, incoherencia, entusiasmo, radicalidad y mediocridad. Son los principales aspectos que integran lo mejor y lo peor de cada etapa de la persona.

Presencia universal

Para comprobar la importancia de esta aspiración universal de meta y plenitud, valgan estas “mini” historias presentes en:

.los padres educan y sufren para que los hijos puedan independizarse plenamente.

.el niño pide, llora o patalea para que le den cuanto desea: juguetes, necesidades o caprichos.

.el joven estudia y se sacrifica para obtener un futuro seguro, digno, pleno

el obrero o el profesional realizan mil tareas y renuncias para el bienestar pleno de su familia.

.el artista, el literato, el científico o el deportista, para llegar al triunfo pleno, ensayaron con mucho esfuerzo, cada uno en su especialidad.

.el religioso para conseguir la perfección guarda la regla y los votos elegidos.

.el patriota para defender o glorificar a su patria acepta toda clase de pérdidas, incluida la vida.

.el cristiano para ser coherente con su fe en Cristo, renuncia al pecado y practica las virtudes

.el católico para vivir en comunión con la Iglesia, acepta su doctrina aunque sea sacrificando muchos valores.

.los grupos políticos o deportivos para ganar al adversario se esfuerzan por cumplir todos sus compromisos .

Condiciones para llegar a la meta con plenitud

Ante el panorama expuesto surge la necesidad de obtener criterios claros sobre las condiciones que integran el dinamismo de “la meta con plenitud”. A saber:

1ª claridad sobre lo que realmente se pretende: objetivos, metas inmediatas y finales;

2ª conocimiento y-libre aceptación de las exigencias de los objetivos

3ª profundidad en las motivaciones para superar los obstáculos y para vencer a los adversarios;

4ª diagnóstico realista de los medios, recursos y ayudas con lo que cuenta.

5ª Humilde confrontación entre las posibilidades personales y los 4 factores antes mencionados

Tengamos presente que llegar a la meta propuesta con plenitud es una constante de toda persona, sea joven, adulto o anciano. Digamos que la vida es un esfuerzo permanente para superar los obstáculos que impiden nuestros deseos. Y el secreto para llegar a la meta con plenitud radica en las motivaciones, fundamentalmente en el amor. Así es posible la práctica de las exigencias que conlleva el triunfo.

Dimensiones de la meta-plenitud.

Las dimensiones, en concreto del católico, pueden contemplarse como el conjunto de seis círculos concéntricos que tienen la particularidad de presuponer cada uno a los anteriores.

1ª La dimensión personal-individual. Esta primera dimensión contempla al individuo con los valores y virtudes comunes a todo ser humano. Aquí se da el primer encuentro: del yo consigo mismo. Es el área personal donde se realizan de modo total o parcial las facultades, valores, aspiraciones, felicidad o bienestar en el orden físico, psíquico o espiritual.

2ª La social-comunitaria comprende las relaciones interpersonales y las de los grupos a los que pertenece el individuo. La plenitud comunitaria o social pide que se dé y se reciban una serie de respuestas propias pero con base en los valores individuales y en el contexto cultural.

3ª La religiosa. El impulso de trascendencia canaliza en las relaciones con Dios según la religión aceptada y las tradiciones del grupo cultural-social al que pertenece y las convicciones interiorizadas de cada persona.

4ª La cristiana. El creyente que acepta a Cristo y se bautiza, es el cristiano que puede madurar como seguidor de Jesús y colaborador suyo en la difusión del Reino de Dios. A la madurez individual, social y religiosa, se añaden las exigencias teologales que brotan de la Buena Nueva predicada por el Jesús.

5ª La católica. Entre las diferentes iglesias a las que pueden pertenecer los cristianos, nos situamos en la Iglesia católica donde cada miembro vive su vocación personal, social, religiosa y cristiana según los misterios, culto y vida moral propios.

2º Criterios sobre la meta y la plenitud

Con frecuencia, en el blog, se hablará de los vocablos protagonistas, meta y plenitud, unidos a otros muy parecidos. Desde el principio conviene clarificar bien sus significados

La meta

El Diccionario (Gran Diccionario de la Lengua Española © 2016 Larousse Editorial, S.L) define la meta como el fin hacia el que se dirigen las acciones o deseos. Como objetivo se denomina el fin al que se desea llegar o la meta que se pretende lograr.

La meta es aquello que impulsa al individuo a tomar decisiones o a perseguir sus aspiraciones. De manera general, se identifica con los objetivos o propósitos que una persona o una organización se marca.

Objetivo

Por otro lado, la palabra "objetivo" está más extendida y para matizar su alcance se utilizan expresiones como "objetivos generales" y "objetivos específicos" Es lo que impulsa al individuo a tomar decisiones o a perseguir sus aspiraciones. Es sinónimo de destino, fin.

Habitualmente estos dos términos, meta y objetivo, se utilizan de modo intercambiable para referirse al concepto de fin al que van orientadas las acciones de una persona o institución. En ocasiones se habla de meta o metas como pequeños pasos para alcanzar un objetivo final. Sin embargo, también se puede hablar de metas a corto plazo y a largo plazo.

Llegar a la meta propuesta con plenitud es una constante de toda persona, sea joven, adulto o anciano. Digamos que la vida es un esfuerzo permanente para superar los obstáculos que impiden nuestros deseos. El secreto para la meta y la plenitud radica en las motivaciones, fundamentalmente en el amor. Y así es posible la práctica de las exigencias que con lleva el triunfo de la meta

Plenitud.

Es el estado de la persona o cosa que ha alcanzado su máximo grado de desarrollo. Estado pleno, completo. Como sinónimos: totalidad y apogeo de poder. También el punto más alto o intenso de una cualidad o de un espacio de tiempo: está en la plenitud de su carrera, plenitud de la vida; en plenitud de fuerzas; plenitud de conocimiento. plenitud de los tiempos, época de la venida de Jesucristo, anunciada por las profecías del Antiguo Testamento, en la teología cristiana.

Destino

Futuro ya trazado e irreversible; nunca se sabe lo que el destino te puede deparar. . Lugar, real o figurado, al que va dirigida una persona o cosa. Fin asignado a una cosa el destino del edificio es una biblioteca. finalidad. Puesto de trabajo o lugar al que una persona es asignada para trabajar le han dado un destino en su pueblo. cargo, plaza. Meta, punto de llegada. Fuerza superior que controla inevitablemente a hombres y hechos.

Madurez

El diccionario de la RAE señala tres usos del término madurez: un cierto estado de las frutas; el juicio prudente o sensato; y la edad de un individuo que disfruta plenamente de sus capacidades y que todavía no alcanzó la ancianidad. La madurez, en los seres humanos, puede asociarse a un nivel biológico con el desarrollo y el pleno funcionamiento de los órganos sexuales. Para la psicología, sin embargo, no hay una edad que asegure haber logrado la madurez emocional.

Clarificados los términos de meta y plenitud, urge clarificar bien el término “personalidad” que afecta tanto al hombre-varón como al de hombre-mujer

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