"El Papa Prevost tiene un potente megáfono moral que debe usar con valentía"
De la tormenta de Francisco al sirimiri de León XIV
"Participación, escucha, discernimiento e implementación de un nuevo modelo eclesial"
El Sínodo de la sinodalidad es un proceso de escucha y discernimiento, en el que están invitados a participar todos los miembros de la Iglesia. El objetivo del Sínodo es ayudar a la Iglesia a ser más sinodal, es decir, una Iglesia que camina unida en la escucha del Espíritu Santo.
Los retos del Sínodo de la sinodalidad son numerosos y complejos. Algunos de los retos más importantes incluyen:
La participación de todos los miembros de la Iglesia: El Sínodo invita a todos los miembros de la Iglesia a participar, incluidos los laicos, los religiosos y los sacerdotes, aunque el número y el peso de los obispos sigue siendo muy mayoritario.
La escucha y el discernimiento: El Sínodo es un proceso de escucha y discernimiento. Esto significa que es importante escuchar las voces de todos los miembros de la Iglesia, incluso de aquellos que tienen opiniones diferentes. Sin embargo, puede ser difícil escuchar y discernir las voces de todos los miembros de la Iglesia, especialmente cuando hay diferencias de opinión.
Uno de los mayores retos del Sínodo es implementar la sinodalidad en la vida de la Iglesia. Y eso exige un cambio de mentalidad primero y un cambio de estructuras, después. No será fácil pasar de la pirámide al círculo o al poliedro y poner en marcha un nuevo modelo eclesial para el tercer milenio.
El nuevo modelo eclesial exige, como explica el teólogo Rafael Luciani, “reformar el modelo teológico-cultural”, “instaurar la eclesiología del pueblo de Dios”, “colocar la escucha como hábito en la vida eclesial” y discernir juntos y tomar decisiones compartidas”.
Un nuevo modelo eclesial, para construir una comunidad fraterna al servicio del bien común de la sociedad y del cuidado de la casa común.
La implementación de las conclusiones del Sínodo: El Sínodo concluirá con un documento que presentará las conclusiones del proceso. Sin embargo, es importante que estas conclusiones se implementen en la vida de la Iglesia. Esto puede ser un reto, ya que puede requerir cambios en la estructura y las prácticas de la Iglesia.
A pesar de estos retos, el Sínodo de la sinodalidad es una oportunidad importante para que la Iglesia se renueve y se fortalezca. El Sínodo puede ayudar a la Iglesia a ser más inclusiva, participativa y transformadora, más samaritana y evangélica.
Así pues, el Sínodo de la sinodalidad es un proceso que requiere tiempo, esfuerzo y compromiso. Pero, precisamente por eso, también es una oportunidad importante para que la Iglesia se renueve, se fortalezca, pueda seguir dando sentido a la vida de la gente y siendo fiel al Evangelio del Reino.
También te puede interesar
"El Papa Prevost tiene un potente megáfono moral que debe usar con valentía"
De la tormenta de Francisco al sirimiri de León XIV
Monseñor Iceta, entre la justicia de los tribunales y la misericordia del Evangelio
El drama de Belorado: justicia, misericordia y la puerta abierta al perdón
¿Los rigoristas reconocerán el legado de Bergoglio o buscarán un nuevo anatema para el Papa Prevost?
León XIV y la ilusión conservadora: ¿el fin de un espejismo?
"¿Sinodalidad con todas las consecuencias o una colegialidad a medio gas?"
Sinodalidad y colegialidad en la era de León XIV: ¿Hacia una Iglesia verdaderamente en salida?
Lo último
Más allá de la dicotomía entre cuidado y curación.
Dejarse cuidar
Relación histórica y actual entre curar y cuidar.
Curar y cuidar
Sin comunidades alternativas en la periferia no habrá cambios internos. La historia lo demuestra: ninguna estructura se reforma solo por argumentos. Las reformas nacen cuando existen formas de vida creíbles que muestran que otra Iglesia es posible.
Monacato laico: renovar la iglesia dejando atrás una jerarquía enferma