El pecado estructural, del cual la guerra es su mayor expresión, es resultado de un complejo mecanismo de «estructuras»- que fueron establecidas por los hombres, pero una vez consolidadas se transforman en un poder extraño que no pueden controlar.
A veces cuesta creer que las cosas se puedan cambiar. Igual que don Quijote, quién podía pensar que san Francisco de Asís iba a modificar la iglesia y la Europa de su tiempo, que Ghandi iba a liberar una nación del dominio inglés de 400 años, que Martin Luther King fue un loco al pensar que podía erradicar la desigualdad entre negros y blancos, Fray Bartolomé de las Casas, san Pedro Claver, Maximiliano Kolbe, Ignacio Ellacurría, y tantos otros. ¿Están locas estas personas?
el camino de Jesús es un desafío que da vuelta las cosas, no es un simplemente “portarse bien “y que todos te aplaudan: “Aunque las palabras de Jesús puedan parecernos poéticas, sin embargo, van muy a contracorriente con respecto a lo que es costumbre, a lo que se hace en la sociedad; y, si bien este mensaje de Jesús nos atrae, en realidad el mundo nos lleva hacia otro estilo de vida”. (GE 65) Ya lo decía “san” Ghandi: “en un mundo injusto, el único lugar para un justo…es la cárcel”.
Permanecer callados y no profundizar críticamente las estructuras de mal, implica interiorizarlas, aprobarlas y poner la religión sumisamente a su servicio condenando a los pobres y al planeta a la resignación y abandono. Los santos no se “acostumbraron” a la injusticia, no “banalizaron el mal” (Hanna Arendt), no pusieron su fe en la “zona de confort” que la hace compatible con la “buena vida”..."como todo el mundo".
Ellos vivieron esa extraordinaria transgresión a las reglas del éxito de este mundo, que son las Bienaventuranzas. Encontraron la alegría, el propósito, el sentido de la vida en el servicio a los demás, en la creatividad frente a todas las pobrezas, en el compromiso ardiente por cambiar la injusticia y hacerlo misericordiosa y pacíficamente…como Jesús.
Ellos son multitud, juntos con los santos de la puerta de al lado (Gaudete et Exsultate del Papa Francisco), construyen silenciosamente el Reino desde las periferias, son los lados ocultos del poliedro del Pueblo de Dios. Si nuestros templos están vacíos en vez de llenos, es que no están donde deben estar, como hospitales de campaña para atender a los heridos del mundo, celebrando allí el misterio de amor que salva. "Ubi Caritas et amor, Deus ibi est" ("Donde hay caridad y amor, allí está Dios").
¿Puede haber un solo justo en Sodoma y Gomorra? Pues los santos son la semilla de la Gracia estructural que cambia las estructuras de pecado del mundo y la iglesia. Así como un solo hombre, Jesús, ha salvado la humanidad, ellos, a su manera, y con una conciencia comunitaria permanente, están intrínsecamente unidos al misterio de Cristo en la carne de las periferias del dolor y así participan de la historia de la salvación de todos.
Jesús cuestiona al meritorio hermano del hijo pródigo, que siempre “se ha portado bien”… también critica la falsa meritocracia del fariseo que se confiaba en sí mismo por considerarse justo y despreciaba al publicano desde su podio sacral…
Vivimos en un mundo cuyo motor es la vanidad, la envidia y la competencia, expresados incluso en los nuevos sistemas educativos, que son colonizados por esta visión mercantilista de logros insolidarios y que se los llama “por competencias”. La educación se reemplaza así por una complicada burocracia de entrenamiento para obtener logros, como lo hacen las grandes empresas actuales (de ellas viene esta “novedad mesiánica”). Pero en la vida no todo es “competir”, hay ámbitos de don y gratuidad de la vida humana como la Cultura y la Gracia.
La llamada meritocracia, a la cual se le atribuye tantos logros tras la caída del muro de Berlín, generó una arrogancia entre los ganadores e impuso un severo juicio a los que quedaron atrás, cuya frustración y resentimiento alimentó la ola global de protesta populista que sigue conquistando escaños internacionales.
El mérito evangélico, en cambio, es el que atesora para la vida eterna, el de los bienaventurados que lloran, que sufren, que son perseguidos, que buscan la justicia…y el de los que los ayudan con compasión, aun cuando no vean en ellos el rostro de Jesús de modo explícito (Juicio final, Mt.25,31)
Ese sistema donde cada uno es valorado, ninguno es descartado y que rescata ovejas perdidas, Jesús lo llama “Reino de Dios”. Es el mundo donde, no se actúa por interesadas recompensas y castigos meritorios. Es la civilización nueva que describía santa Teresa: “no nos mueve el cielo prometido ni el infierno tan temido sino Tu amor y en tal manera que aunque no hubiera cielo te quisiera y aunque no hubiera infierno te temiera”.
El evangelio no se mueve con la lógica de la competición y el mercado, que puede ser útil para la asignación de determinados recursos, pero no para convertirse en la idolatría actual, sedienta de sacrificios humanos en nombre del progreso. En el evangelio, el que hace prosperar los talentos no es “premiado” por competir con los otros, sino por multiplicarlos al servicio del Reino, así como el que no produjo nada es apartado por "dejar las cosas como están".
El Espíritu de Dios es joven y su presencia es atenta y compasiva a cada humano en el tiempo: si no hay cronos, no hay Kairós. Si no hay carne no hay Encarnación y la religión se convierte en una evasiva perorata pietista, un cuento de hadas para resignarse ante la injusticia fabricante de pobres y periferias.
Vivir en este mundo y no reclamar por las injusticias, es ser cómplice de éstas, partícipes por acción u omisión de los males estructurales del mundo. Pero reclamarlas por odio es sumar más injusticia a este mundo: “nunca seguiría una ideología que, en nombre del amor a unos, exige el odio a otros” (Madeleine Delbrel).
El Martín Fierro, obra identitaria de la literatura argentina dice “y tenga mucho cuidado, aquel que en estribo esté, que suele quedarse a pie el gaucho más advertido”. Siempre podemos caernos del caballo por más buenos jinetes que creamos ser, siempre estamos al borde del abismo, especialmente cuanto más cotizamos “nuestros méritos”
El perdón es poderoso. Tiene una doble capacidad transformadora cuando no desfallece en el largo camino que significa. Transforma a la víctima y al victimario. Construye una nueva Civilización.
En este “mundo feliz” para pocos y de terror para muchos, existen también rostros nómades tocados por la Misericordia, pero que no encuentran donde apoyar su cabeza y que están como ovejas sin pastor. Solitarios con vocación comunitaria que gimen por un nuevo parto místico y fraterno de la humanidad.
hace falta una nueva era axial que, asumiendo el bagaje de progreso unilateral de la modernidad, nos ayude a recalcular el destino eco-social humano. Las llamadas “espiritualidades de la compasión”, que han proliferado como hongos en nuestra época, van en este sentido y son una savia que hay que aprovechar.
Desde que el Cristianismo, largamente preparado en un Pueblo y con múltiples afinidades axiales, hace su aparición novedosa en la tierra, ya nunca más la compasión quedará aislada en el místico laboratorio de la interioridad sino que estalla como obra recreadora hacia toda preocupación social y se expande al ritmo de la lógica de Aquel que habita entre nosotros.
Ghandi, fue un hombre de síntesis...supo enhebrar los aspectos relevantes de las culturas y religiones que experimentó. El Papa Francisco define la importancia de este proceso personal: “donde esté tu síntesis, estará tu corazón”. Tal síntesis es otra forma de precisar la “opción fundamental” a la que alude Santo Tomás de Aquino
Desconocer la impronta religiosa del pensamiento de Ghandi es convertirlo en un peluche simpático de la sociedad de consumo, defenestradora de todo vestigio religioso que no pueda mercantilizarse. La no violencia no es una mera técnica racionalista a la venta, es una concepción imbuida del Absoluto y compasión, aspectos sin los cuales la meditación oriental se vuelve snob, descafeinada y narcisista, como vemos venderse tantas veces en la actualidad.
Ghandi afirma que la humanidad no puede librarse de la violencia más que por medio de la no violencia. Parece una verdad de perogrullo, pero sucede que en nuestro mundo tan “civilizado” y “progresista”, cuando hay un conflicto, inmediatamente se activa la propaganda bélica junto con el moderno complejo industrial-militar-petrolero para enviar armas “solidarias”, se aumentan los impuestos y la pobreza de la gente común, se suspenden indefinidamente las prioridades ecológicas, etc. Todo esto en vez de utilizar el inmenso arsenal de recursos legales, económicos, diplomáticos y humanos elaborados por la humanidad hasta la fecha para la resolución de antagonismos.
Es en el contexto de las Bienaventuranzas de Jesús -que es el adn del cristianismo- donde podemos encontrarnos con todos los desheredados de la tierra y los que luchan por la paz…como Ghandi.
La mayéutica de Jesús era más que una técnica de pensamiento, era una misericordia viva, cercana y transformadora. Era un proceso que se dirigía persistentemente hacia un nuevo punto de partida para encarar la vida: ponerse en el lugar del otro, especialmente del que sufre física (el ciego), moral (la prostituta) o socialmente (el centurión).
Jesús va hacia ellos para compartir sus vidas, curarlos y revelarles un camino desconcertante de felicidad. En el sermón del monte nos propone no una felicidad de fabricación humana, de autoayuda, sino una felicidad inesperada que es don, un concepto disruptivo de plenitud.
ponerse sistemáticamente en el lugar del que sufre, hace de la relación con “el tú disminuido”, el punto de referencia para encarar toda la realidad. Jesús deja de lado el culto a la propia tranquilidad espiritual (que tanto se vende en nuestra época narcisista y cool) y se traslada a la periferia del descartado,
Puedo seguir viviendo como un cómodo cómplice de las estructuras de pecado que ya están y causan sufrimiento en el mundo. O soy parte de las estructuras de Gracia que continuamente empujan hacia las periferias, porque el “Bien tiende de suyo a expandirse”
Colaboramos cuando vivimos los dones de los cuales disponemos con gratitud y austeridad y no con ostentación y postureo creyendo ilusoriamente que sólo son méritos nuestros, sabiendo que todo lo creado puede ser de administración privada, pero no somos sus dueños absolutos, sino que están destinados al bien común del cual nos nutrimos
Romano Guardini …me mostró la importancia del pensamiento incompleto, aquel que te lleva hasta un punto determinado, pero que luego te invita a contemplar por ti mismo. Crea un espacio para que te encuentres con la verdad. Un pensamiento fructífero debe ser siempre incompleto para dejar espacio a un desarrollo posterior" (Papa Francisco)
El lamentable resurgimiento de los populismos son una patológica reacción ante este caldo de cultivo de relativismos que nos han dejado sin vínculos, sin hogar, sin “una casa común” (Laudato Si).
“Hay tres caminos para la paz:Diálogo, diálogo, diálogo. El único modo que una persona, una familia, una sociedad, crezca; la única manera de que la vida de los pueblos avance, es la cultura del encuentro, una cultura en la que todo el mundo tiene algo bueno que aportar, y todos pueden recibir algo bueno a cambio.
Seguir a Cristo implica una continua disposición a llevar el amor misericordioso y reparador del Señor a los demás, en todas partes y a través del diálogo personal (cf. EG 127-128)
El Papa Francisco propone la imagen del poliedro como camino hacia la comunión en las diferencias. La sinodalidad en la que insiste tanto, es este camino, no una estrategia demagógica de gobierno. La realidad es poliédrica y la convivencia está llena de conflictos. Pero estos pueden ser fecundos si se busca armonizarlos en vez de anularlos, lo cual solo alimenta ollas a presión a punto de estallar. En el poliedro social y eclesial es posible recoger lo mejor de cada uno.
la cultura del encuentro, tan distinta a la xenofobia, la discriminación y la intolerancia... Entre los excluidos se da ese encuentro de culturas donde el conjunto no anula la particularidad…me gusta la imagen del poliedro con muchas caras distintas que refleja la confluencia de las parcialidades que en él conservan la originalidad. Nada se disuelve, nada se destruye, nada se domina, todo se integra.
La iglesia vacía es análoga a la España vacía. Es la que ya no da vida, no la reproduce. Es la que ha dejado de comunicarse e intercambiar. La que se ha cerrado en sí misma en una comodidad identitaria que ya no quiere luchar, que no necesita a nadie, ni busca ser parte de algo más grande que la retroalimente. Que no acepta los desafíos y los condena a priori. La que cree que sólo se trata de obtener recursos materiales cuando en realidad ha perdido sus recursos espirituales. La que se enmascara de pasados perimidos, creyendo que por solo disfrazarse con entretenimientos de época, se convierte mágicamente en aquel pasado mítico inexistente. El poliedro en cambio, integra el pasado porque acepta su fuego, sabe abandonar a tiempo sus pesadas estructuras obsoletas que lo apagan y se inclina humildemente para pedir perdón y corregir sus errores y daños, abandonando todo triunfalismo.
Mientras Dreher, en su mal denominada "Opción Benedictina" se retira del mundo, Francisco insiste en un renovado encuentro con Cristo en su pueblo que peregrina en este mundo. Para Francisco, no hay razón para subir el puente levadizo del castillo impoluto de los justos, sino para construir puentes y reconstruir desde los excluidos. Francisco retoma la Gaudium et Spes que llama a identificar los gozos y sufrimientos del mundo con los suyos.
Todo amor que, para dar a unos, hay que quitárselo a otros, no es el amor de Cristo”. En el cristianismo, las “opciones preferenciales” no descartan, sino que son los canales evangélicos para llegar a todos.
“El fracaso de la Iglesia no es producto del secularismo, sino de su alejamiento del Pueblo de Dios como respuesta al secularismo. Una Iglesia abusiva, es “una Iglesia elitista y clericalista, incapaz de estar cerca del pueblo de Dios”. (Papa Francisco)
"La ideología neocon, el «americanismo católico», constituye un bloque ideológico que impide reconocer la forma «católica» del magisterio de Francisco. Los católicos prolife, favorables a la vida del embrión, en los EE. UU., son también favorables a la pena de muerte, a la industria armamentística, a las guerras preventivas, al rechazo de la cuestión ecológica, a la plena aceptación del modelo capitalista con sus «valores». Para ellos, la Doctrina social de la Iglesia es una doctrina sospechosa, impregnada de elementos procedentes del marxismo”
“En todo su ser y obrar, la Iglesia está llamada a promover el desarrollo integral del hombre a la luz del Evangelio… Se lleva a cabo en el servicio a los más débiles y marginados, especialmente a los migrantes forzados, que en este momento representan un grito en el desierto de nuestra humanidad… no se trata sólo de cuestiones sociales o migratorias, sino de personas humanas, de hermanos y hermanas que hoy son el símbolo de todos los descartados de la sociedad globalizada”.
El cristianismo que está en extinción es el que no es pensado, sentido, ni vivido tanto a nivel personal como social. Suponer que podemos vivir del “viento de cola” residual de épocas religiosas pasadas, es una ilusión, como lo es también aplicar fórmulas de odres viejos para vinos nuevos de la fe
Sacramental porque el hombre lo es en su estructura en la que nada llega a su interior si no pasa por los sentidos. Somos seres maravillosamente carnales hechos de cielo y tierra, de algo visible y algo invisible, composición que refleja la imagen y semejanza del Creador Uno y Trino. Somos persona y sociedad
nos escandaliza el hecho de saber que existe alimento suficiente para todos y que el hambre se debe a la mala distribución de los bienes y de la renta. El problema se agrava con la práctica generalizada del desperdicio”. (Conferencia episcopal Brasil, 2002). Ni qué hablar de las guerras actuales, todas evitables, todas fomentadas por intereses espurios, formidables excusas mediáticas para volver a las energías sucias de las grandes empresas, para acicalar el complejo industrial militar, para justificar la suba de impuestos y quitar aire a otras verdaderas necesidades sociales.
Nunca más la fe puede ser sinónimo de complicidad y conformismo con sistemas injustos y perversos ni aliada de guerras de ningún tipo. El cristiano está llamado a ser personal y socialmente un sacramento de salvación de la injusticia y la violencia en el mundo.
El Vaticano II dice en Lumen Gentium que “la Iglesia es como un sacramento” para la comunión de Dios con los hombres y los hombres entre sí. Pero no basta una definición tan bonita, hay que ponerla en acto día a día en comunión con Francisco, con él discernimos sinodalmente la palabra de Dios, porque donde está Pedro, está la Iglesia.
"la Iglesia se había «quedado congelada tras el Concilio de Trento». Hay mucho por cambiar. Ya en 1947 el card. Suhard proclama: «No tengáis miedo de ser menos cristianos si sois más humanos». Esta es la «nueva» evangelización, que cambia la Iglesia". Ricciardi, La Iglesia que arde.
"el mundo ha salido de Dios, aunque la pregunta de Dios no ha salido del mundo" Poulat.
"la pérdida de conexión y la ceguera ante el mundo real hacen que la teología y la Iglesia sean cada vez más anticuadas. No solo como pensamiento, porque al no ser capaz de incidir en la historia, queda fuera de esta y de la vida de las personas. Es irrelevante." Moltman
"La historia del cristianismo no ha hecho más que empezar. Todo lo que hizo en el pasado, lo que llamamos historia del cristianismo, no es más que el conjunto de intentos -unos desacertados, otros frustrados- de aplicarlo". Mon, último sacerdote ortodoxo ruso asesinado por la KGB en 1990
"La iglesia está llamada a no retirarse de la sociedad secular y global. Sus comunidades, deben cruzar la historia con vitalidad acogedora, no preocupándose solo de su supervivencia. No apunta a una posición hegemónica. Hay que crear alianzas o coaliciones capaces de defender a los débiles. Armemos a nuestra gente con la cultura del diálogo y del encuentro". Papa Francisco, en la recepción del premio Carlomagno
Continuando con el artículo anterior, puede ser también que la apostasía o renuncia a una creencia lo sea de cierto tipo de religiosidad
En el corazón de una cultura está la forma en que el pueblo se relaciona con Dios. Sin embargo, es difícil ver los límites y complementoriedad entre cultura y fe, que, si bien están llamadas a retroalimentarse, no son lo mismo. Es esa confusión que existió entre evangelizar y europeizar…por las buenas o por las malas.
no todo es lo que parece ser y hay religiosidades que tienen poco de creencias y creencias que pueden tener poco de religión institucional. Jesús había visto más fe en un pagano opresor, el centurión romano, que en todo el pueblo de Israel. (Mt 8,10)
las Iglesias ortodoxas orientales acentúan que Dios trasciende toda concepción humana, la llamada teología negativa o apofática... el gran arquitecto de la teología católica medieval, Santo Tomás de Aquino afirma que “Dios no existe en el mismo sentido en que existen ciertas cosas”.
Su Silencio es su presencia y compañía más profunda. Dios te da un bastón para que comiences a andar y después te lo quita, te regala el don de la oración y luego te deja en una noche oscura. Porque como dice Madeleine Delbrel, “la verdadera soledad no es la ausencia de los hombres sino la presencia de Dios.”
Las actuales cifras de alejamiento occidental de las religiones ponen de manifiesto sus errores, pero también la necesidad de nuevas inculturaciones de la fe que muestren el rostro de un Dios misericordioso que llega hasta los últimos. Hay un nuevo lado del poliedro de la fe en el Dios hecho carne, por descubrirse. Nadie es dueño de Dios, ni siquiera la Iglesia que está al servicio de su Reino. Sólo el amor es digno de fe, decía von Balthasar
La fe necesita renovarse y hacerse cultura continuamente, estar atenta al diálogo permanente desde la Tradición con los nuevos o refritados desafíos de la época, no quedar anclada en el folklore del pasado “glorioso”.
Vivimos en medio de una apostasía silenciosa, sin estridencias. Iglesias sin bautismos, sin celebración de matrimonios ni gente en las misas.
El cristianismo desde los primeros siglos se enfrentó con estas objeciones (irracional y del pasado). La ciclópea tarea de la Patrística (Padres Apostólicos, apologetas, etc.) que penetra en la edad media y continua con los arquitectos de la teología medieval fue precisamente situar al cristianismo a la altura del diálogo con las cosmovisiones inmanentistas de su tiempo. Ayer eran esas filosofías, hoy es el amplio pensamiento derivado del paradigma tecnocrático, como ha intuido proféticamente el papa Francisco en Laudato Si. Un paradigma subyacente a todas las expresiones de la vida e incluso una super-ideología que se lleva puestas las antiguas referencias derecha-izquierda.
“ni es posible vivir sin referentes simbólicos, ni conveniente”. “Secularizar todos los espacios compartidos no es la estrategia más eficaz para crear una sociedad tolerante”
"Esta pléyade de rupturas, que ha sido más comúnmente traducida con los binomios conservadores/progresistas o tradicionalistas/reformistas, se convirtió desde este momento en una herida dentro de la comunidad eclesial que ha sido valorada por McLeod (2007) como uno de los principales motivos de pérdida de credibilidad de la Iglesia y de secularización a partir de los sesenta".
DIAGNÓSTICO POLIÉDRICO SOBRE LA PEDERASTIA CLERICAL
Ir a las causas significa tener la voluntad de solucionar el problema de verdad, lo que implica investigar la vida clerical. Existen estudios como el de la Iglesia de Australia en conjunto con el gobierno (vb. Carlos Schickendantz) que concluyen en la traumatizante soledad de los curas en combinación con una continua presión para mostrar una imagen de superioridad frente a los fieles. Sí, han adivinado, ¡con el “clericalismo” hemos topado!... por donde se mire.
Hablar sobre los abusos del clero sin ver el contexto cultural exterior e interior a la Iglesia, en el cual se han ido desarrollando, es caer en un moralismo rancio e ideologizado que no tiene interés en superarlo. El pensar es poliédrico y así como la pederastia se presenta actualmente, no tiene salida porque está encasquillada en unos pocos factores que ocultan su realidad.
se apostó demasiado a la "religiosidad o piedad popular" de otra época y poco al diálogo fe-razón en las últimas décadas
de la mano del clericalismo paternalista e infantilizador, se menoscabó la capacidad del "rebaño" para desarrollar un pensamiento cristiano que se hiciera cultura. Ha sido más fácil repetir y repetir lo mismo... Un proyecto absolutamente cómplice con un adormecimiento frente a las injusticias sociales dominantes
Las instituciones educativas católicas, que nacieron siendo verdaderos laboratorios del diálogo entre fe y cultura, especialmente en el mundo de los pobres, hoy no siempre hacen un ejercicio de este diálogo ni buscan sinodalmente unas renovadas razones para vivir la fe en el mundo actual
instituciones abrumadas y perplejas por una población formateada por la cultura dominante en la cual han perdido casi completamente capacidad de incidir desde la Fe... cerrándose... como si ser cristianos hoy fuera solo “resistir” en seguir siendo esos católicos “de toda la vida”.
se desaprovecha sistemáticamente a personas que experimentan profundos procesos de fe, como los sacerdotes casados...¡que son una cuarta parte del clero!, tienen una fuerte fe que ha desafiado formalidades disciplinares, para vivir desde la fe, el amor matrimonial, familiar, del trabajo, etc
Sabrán de qué están hablando cuando hablan de la fe y no tendrán necesidad de infantilizar al rebaño con religiosidades populares de otra época y que hoy ya dicen muy poco.
Francisco considera que este Paradigma, es la causa estructural de los graves problemas que padecemos y que amenazan la misma supervivencia de la humanidad; que conlleva una concepción antropológica inmanentista y que resulta muy difícil salir de él.
Actualmente se pretende un crecimiento infinito que no respeta los límites de la naturaleza ni admite ningún límite ético o religioso, a los cuales descalifica simplemente con decir “son constructos culturales”.
"¿Negocios?, ¿cree que soy un simple hombre de negocios? esto es “evolución” de la especie humana, … ¿sabe que mi empresa tiene más de 40 millones de datos sobre ud. y las decisiones que ha tomado desde 1994?"... este paradigma no solo busca "beneficios económicos". Ya los posee hasta más allá de lo que la imaginación nos da. Sus dueños buscan ahora un "nuevo diseño humano", se creen ungidos para marcar la evolución humana.
Es necesaria una “conversión ecológica, que implica dejar brotar todas las consecuencias de su encuentro con Jesucristo en las relaciones con el mundo que los rodea...Así una comunidad se libera de la indiferencia consumista. Esto incluye el cultivo de una identidad común, de una historia que se conserva y se transmite. De esa manera se cuida el mundo y la calidad de vida de los más pobres (LS 232)
Parafraseamos la famosa cita "es la economía, estúpido" para mostrar que lo que en realidad está en la base de todas las discusiones actuales es la concepción del hombre, la antropología, tema central de los últimos Papas.
Un antropocentrismo desviado da lugar a un estilo de vida desviado. (Laudato Si) Allí Francisco desarrolla la Crisis y consecuencias del antropocentrismo moderno, que ha colocado la razón técnico-economicista sobre la realidad y no siente la naturaleza como norma válida, ni refugio viviente.
Por eso ha llegado el momento de volver a prestar atención a la realidad con los límites que ella impone, que a su vez son la posibilidad de un desarrollo humano y social más sano y fecundo.” …(LS 116)
La raíz del totalitarismo moderno hay que verla, por tanto, en la negación de la dignidad trascendente de la persona humana, imagen visible de Dios invisible y, precisamente por esto, sujeto natural de derechos que nadie puede violar: ni el individuo, el grupo, la clase social, ni la nación o el Estado…» (FT 273)
«este hombre es el primer camino que la Iglesia debe recorrer en el cumplimiento de su misión... (Centesimus annus, 53)
El cristianismo está para hacer la Comunión como lo atestiguan sus mejores intérpretes, los que tejen esa trama muchas veces invisible que es el Reino de Dios. Constituye una propuesta única de armonía entre la persona y la comunidad, perceptible desde la fe como un “ya pero todavía no”.
Desde el paradigma tecnocrático denunciado por el papa Francisco, podríamos decir que son recicladas las viejas ideologías para establecer nuevas dialécticas que siembran odio y distraen la atención de las necesidades básicas de la humanidad, lejos de resolverse. La lucha por las identidades, que ha nacido de legítimas reivindicaciones ha tomado en los últimos veinte años una deriva ideológica de confrontación destructiva (cultura de la cancelación).
El mal es la demolición de la unidad, del versus ad unum, de la totalidad concebida como armonía, de la homeostasis cósmica.
El mayor potencial destructivo del odio ...se manifiesta a nivel cultural, cuando es sistemáticamente cultivado e inoculado, hasta dejarlo impreso en el imaginario colectivo
una fe que no se hace comunión, es una fe que no ha sido aceptada plenamente, que no ha sido pensada totalmente, que no ha sido vivida fielmente.