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Invitados de honor (I): S.E. Fulton J. Sheen, Obispo de Rochester, NY, USA.©

Plano picado y contrapicado: Rizo
12 jul 2013 - 21:01

En esta sección, "Invitados de honor", confío enriquecer el blog con firmas sobradamente laureadas y, quizás, olvidadas. Deseo, y Dios lo sabe, ayuden a forzar hacia la sensatez a algunas cabezas honradas de que tan necesitadas están nuestra Iglesia y la religión en que se fundamenta.

El primer invitado que nos visita es el Obispo de Rochester, S.E. Fulton J. Sheen, dado que este mes de junio se cumple un año de la apertura de su proceso de canonización autorizado por el Santo Padre Benedicto XVI en que se refiere a las “virtudes heroicas del Siervo de Dios Fulton Sheen, Arzobispo Titular de Newport, anteriormente Obispo de Rochester; nacido en El Paso (EE.UU.) el 8 de Mayo de 1895 y fallecido en Nueva York (EE.UU.) 9 de Diciembre de 1979”.

El texto aquí reproducido del Venerable Fulton J. Sheen no ha sido una selección fácil. Por la sencilla razón de que el magisterio del Apóstol americano es todo él, al cien por cien, atractivo, directo y valiente; además de toda su obra, divulgadora y militante en dimensiones gigantescas. Durante más de veinte años su voz en la radio y la TV evangelizó al mundo. Casi setenta libros publicados y cientos de artículos en los periódicos.

Se trata de su prólogo al libro “Religión sin Dios”, del que subrayo a mi lector que fue publicado en 1928, aunque sus ideas y palabras parecen dichas para hoy mismo. Por eso lo elegí, porque le va como guante a la historia de la Iglesia que nos ha tocado vivir. No lo copio completo porque excluyo los párrafos específicos para la obra prologada.

Lean, pues, sin más preámbulo.

Fue un obispo católico a machamartillo, ortodoxo, fiel a la tradición, abierto a abrazar los más controvertidos autores si mostraban fe sincera, caso de Maritain en su obra "Tres reformadores" aunque contrario a su propuesta de una Nueva Cristiandad. Una de sus sentencias más célebre fue: "Si creer en Dios es el nuevo crimen, seamos todos criminales."

Sobre todas las cosas fue un padre espiritual que llevó a muchas almas a la Iglesia. Sus doctorados no son lo que nos afianza su recuerdo sino su pasión por la fe en Cristo y en la misión de su Iglesia. ¡Anda que no hay inflación de doctorados inútiles! Un caso de conversión que simpatizo es el de Clara Boothe-Luce. Actriz de Holywood a la que se incluyó en la letra de un popular chotis madrileño: "De la pantalla soy ferviente admiradora y estoy pendiente de jolivú a toda hora; yo por Charló me dejo seducir pues me hace de reiir... Me vuelven loca Clara bot y la Del Río..." Esa muy famosa e influyente Clara Boothe era comunista y ayudó a la Brigada Lincoln, la de los "amigos" de Hemingway; al contrario que su marido Henry Luce, editor relevante, que apoyó a Franco en la Guerra de España. Clara Boothe-Luce, gracias a la asistencia espiritual de Mons. Sheen, por supuesto inclinado hacia los nacionales, finalmente confesó su

fe católica y declaró públicamente su alegría por la victoria.

En el año 1948, conocedor de las corrientes internas que atacaban el dogma católico así como de la creciente subversión en el gobierno de la Iglesia, el Venerable Fulton J. Sheen publicó la siguiente predicción:

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