Homilías escogidas © Domingo XIV después de Pentecostés
Con este post doy comienzo a la elección de una homilía de entre las escuchadas o conocidas a lo largo de cada mes. Es decir, que la próxima se hará acabado septiembre y así igualmente en los meses sucesivos.
La hoy seleccionada lo ha sido porque ofrece sencillas reflexiones para la formación de nuestro carácter y, consecuentemente, de nuestra alma. También porque el sacerdote comenzó encomendándose a la Santísima Trinidad y la terminó invocando a la Virgen María. (Algo no tan usual como pudiera creerse).
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(*) Apetito y deseo de los bienes terrenos. Tómase, por lo común, en mala parte. 2. Apetito desordenado de placeres deshonestos. (RAE)