Por favor, déjate ser
Propósitos para despertar al "mejor yo"
Cuando pronuncio tu nombre
EL DULCE NOMBRE
Cuando pronuncio tu nombre
y vuelvo al adolescente
que te velaba en la noche
ante tu altar de muchacha,
se paraba el mundo entero
bajo un manto de esperanza
con mi miedo de ser hombre.
No te llamaba mi boca
ni mis labios, solo el alma
se acurrucaba muy pobre
como un niño en tu regazo
a reposar en tu calma.
Ahora cargado de tiempo
te llamo de nuevo a solas
desde la sombra y el miedo.
¡Qué alegre suena, María,
sentir vibrar en mi entraña
como una brisa de vida
la dulzura de tu nombre!
Pedro Miguel Lamet
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