El amor desarmado
El evangelio de hoy (23 de octubre, domingo XXX del ciclo A) nos habla del centro esencial de la vida cristiana, el AMOR:
Y, por si acaso, la primera lectura nos aclaraba quién es el prójimo:
Me extraña últimamente, por cierto, no oír defender con más frecuencia uno de los grandes tesoros de la reforma litúrgica conciliar, que es la distribución del leccionario litúrgico en tres ciclos. Cómo aclara hoy la primera lectura lo que significa el prójimo, con sus rostros concretos de pobreza y exclusión (inmigrantes, viudas, huérfanos, pobres de solemnidad que sólo tienen un vestido…). ¡Qué suerte –perdón por la ironía- poder oír estas lecturas en latín y separadas una de la otra, para que no se entienda nada!, ¿verdad?
Sin embargo, amar de verdad no es fácil, no es algo romanticón y blandiblup, por hacer referencia a un interesante libro de la Redactora de RS-21, Mª Ángeles López.
- Aman de verdad los misioneros y misioneras, y 50 de ellos murieron violentamente de un año para acá. Hoy, día del DOMUND, los recordamos con admiración.
- Aman de verdad los voluntarios solidarios. Y cuatro de ellos han sido secuestrados esta semana en Somalia y el Sahara, y su vida corre serio peligro…
- Amó de verdad la Madre Bonifacia Rodríguez de Castro, la fundadora de las Siervas de San José, beatificada hoy en Roma. Lo cierto es que su propuesta dirigida a las jóvenes trabajadoras y en riesgo social sonó demasiado arriesgada y valiente en su tiempo, y le hicieron la vida imposible algunas personas de su propia congregación, intentando aguar su apuesta. Lo mismo sufrió San Francisco de Asís los últimos años de vida. O San Juan Bosco con uno de los obispos de Turín y algunos compañeros de presbiterio diocesano.
- Amaron de verdad Luther King, Gandhi, Mons. Óscar Romero y ya sabemos cómo acabaron… en resumen, acabaron como Jesús. Todos amaron con amor desarmado y entregado, lo pasaron aratos muy mal, y hoy forman de esa nube de testigos encabezada por Jesús y que se menciona en la Carta a los Hebreos (12,1).