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VATTIMO, POR EJEMPLO: CULTURA ACTUAL Y FE CRISTIANA
Después de reconocer nuestra riqueza interior, podemos dar el paso de buscar el origen o causa de ella. Los mejores hombres y mujeres de la historia de la espiritualidad humana han sido grandes buscadores. Algunos personajes evangélicos (la samaritana, Nicodemo, el centurión de la crucifixión, Pablo y tantos otros) pueden valernos como textos de contraste con las letras de las siguientes canciones. Hay ciertas búsquedas más superficiales que pueden servir de entrenamiento, como sucede con esta canción de Nelly Furtado, titulada Te busqué (cf. MJ junio 2007):
El mismo título, Te busqué, tiene una canción de Mecano, que figuraba en su L.P. Entre el Cielo y el Suelo. El estribillo parece precisamente escrito por San Agustín: “Te busqué en el corazón y allí estabas…, en silencio oí tu voz”. Nos recuerda también al profeta Elías, que oye la voz de Dios en una brisa suave, no en el fuego y en la tormenta…
Con metáforas más profundas y quizá más difíciles de entender a la primera, otra canción que indaga en la propia interioridad y en que se “habla con el propio corazón”, es Sin llaves, de El Ultimo de la Fila, en que el autor reconoce que está “sin llaves a la puerta del instante”, pero quiere que su alma remonte el vuelo:
A propósito de los candiles de aceite que hay que encender para buscar, hay frases evangélicas que nos pueden servir para ser confrontadas con la letra de la canción: “Dijo Jesús: Yo soy la luz del mundo, el que me sigue no caminará en tinieblas" (Juan 8, 12).
Hay que reconocer que hoy en día a veces las búsquedas son superficiales y casi compulsivas, degenerando en un turismo espiritual de lo más exótico, prototipo de la llamada religiosidad silvestre o salvaje (Françoise Champion). Esta irónica canción de Joaquín Sabina –Cómo decirte, cómo contarte- nos puede servir para ver si como buscadores nos identificamos con la protagonista de la canción, y también para vacunarnos de soluciones facilonas pero falsas a la pregunta por la interioridad:
Para terminar, algunas canciones pueden servir de prolegómenos a la fe, aunque “sólo” hablen de fe o confianza en otra persona. Por si no se ha advertido, ese adverbio "sólo" tiene un matiz irónico, porque creemos que la fe-confianza en padres, familiares, amigos/as, enamorados/as- puede preparar la estructura antropológica básica que permitirá creer-confiar en Dios. Es el caso de esta canción de Luz Casal, titulada Mi confianza (cf. MJ marzo 2000):
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