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Presenta junto a Ignacio Cembrero 'El islam hoy', de Dolors Bramon
Razonar, reflexionar. Verbos como éstos son los más abundantes dentro del texto del Corán, contra lo que se pueda pensar superficialmente. Un libro sagrado que “posibilita la crítica y el librepensamiento”, aunque el extremismo religioso haya en muchas ocasiones deformado su mensaje. Con esta lección el teólogo Juan José Tamayo presentó ayer, en Metalibrería, “El islam hoy”, la reciente publicación de la editorial Fragmenta.
El periodista Ignacio Cembrero, célebre corresponsal de El País en Oriente Medio y el Magreb durante años y actual colaborador de El Confidencial, le acompañó en la librería madrileña, a la que no pudo acudir la autora del libro, Dolors Bramon. Definida por Cembrero como “la islamóloga no musulmana más respetada”, Bramon es doctora en filología semítica, historiadora medievalista y docente, y ha dedicado su trayectoria profesional a interpretar el Corán, desmontar los falsos mitos con los que se ha intoxicado el conocimiento de esta religión y aplicarle, por último, a ese abordaje una perspectiva de género.
El también director de la Cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones Ignacio Ellacuría en la Universidad Carlos III de Madrid, Juan José Tamayo, comenzó resaltando que en sus años de docencia universitaria siempre ha comprobado que los alumnos de primero de carrera llegan “como tabla rasa” a estudiar la religión islámica. Perspectiva que comparte con Dolors Bramon, quien en otro de sus libros (Ser mujer y musulmana) afirma que “España es uno de los países con peor educación respecto al islam”). En la misma línea, Cembrero expresó que “aquello que se empieza a comprender no asusta tanto”, abogando por una educación en el diálogo interreligioso y en contra de la ignorancia que construye odios como la islamofobia.
“Hoy en día el comunista con un cuchillo entre los dientes se ha sustituido por el yihadista barbudo”, lamentó Cembrero, refiriéndose a la popularidad que tiene en el mundo actual la falacia de equiparar el islamismo con el fundamentalismo. “La fobia lo que hace es construir un enemigo”, continuó Tamayo, autor de "Hermano islam". Pero, ¿cuántas veces los migrantes a los que Europa criminaliza nos dan razones verdaderas para considerarlos enemigos? ¿No deberíamos más bien ver todo lo que nos acerca a nuestros vecinos africanos, cuya cultura protagoniza nueve siglos de nuestra Historia?
Con la intención de contribuir a “desactivar la islamofobia”, Tamayo animó a los asistentes a leer el Corán antes de juzgarlo, y hacerlo “dialécticamente”. Atendiendo a su “pluralidad de lenguajes”, del mítico al místico, del ético al político. No reduciéndolo a lo que abarcan las reglas, sino interiorizándolo en un encuentro con lo que tiene de poesía, de amor y de “opción por los más excluidos”. Y es que, como los dos monoteísmos que le precedieron, el islam considera central la “atención a viudas y huérfanos, a partir de la propia experiencia de Mahoma”. Que perdió a sus padres de pequeño, y fue acogido por su tío y abuelo.
En contra del fanatismo, el teólogo hizo hincapié en que “el Corán reconoce la libertad religiosa” e, incluso, la de no creer. Y citó un fragmento del texto que muestra que Alá no se irrita con los que no creen, “sino con los que no piensan”.
Citando a la autora de "El islam hoy", Cembrero explicó cómo en la actualidad países como Arabia Saudí y EEUU propagan por el mundo respectivamente los principios morales y la imagen de “un islam ultraconservador” con objetivos políticos y económicos. Ese “petro-islam” se estaría sirviendo del Corán como Estados Unidos del cristianismo. Tamayo coincidió con el autor de "La España de Alá: cinco siglos después de la Reconquista", opinando que la Biblia es el instrumento (utilizado reaccionariamente) de la “internacional cristo-neo-fascista” que une a Trump, Bolsonaro y los actores del golpe de Estado a Morales en Bolivia, por ejemplo.
Recomendando la lectura del libro de Bramon, que no esquiva las controversias del islam de hoy, Tamayo señaló que tal vez Europa, generalizando las desviaciones de talibanes y fundamentalistas sobre todos los practicantes del islam, no sea tan dialogante como quiere parecer. De la misma manera, Cembrero afeó los “argumentos seudorreligiosos” con los que se critica, por ejemplo, el uso del hiyab en los centros escolares europeos. Ambos desearon que publicaciones como “El islam hoy” sirvan para reformar miradas y divulgar el conocimiento de un dios islámico “que se indigna contra quienes no razonan”.
Tamayo opinó que la Biblia es el instrumento (utilizado reaccionariamente) de la actual “internacional cristo-neo-fascista”
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