Tres purpurados electores y diez no electores
Cuántos cardenales españoles hay hoy: 13+4
"El cardenal Omella no debería usar la expresión"
Me ha sorprendido y apenado gravemente la lectura en Religión Digital de un artículo de nuestro arzobispo de Barcelona, compañero Joan Josep Omella, titulado "La ideología de género está provocando una gran desorientación entre los niños, adolescentes y jóvenes". A lo largo del escrito, Omella usa varias veces la expresión "ideología de género". Como miembro de la Iglesia de Barcelona, aunque viviendo mi experiencia cristiana "en la frontera", me siento en la grave obligación de contestar la larga lista de actitudes poco humanas que contiene.
Al parecer, el artículo responde a la publicación, por la llamada Congregación para la Educación Católica, de un documento titulado "Varón y mujer los creó".
Como quiera que, en el escrito del arzobispo, figura una amplia mezcla de cuestiones controvertidas, me veo obligado a exponer punto por punto mi respuesta.
1) El citado organismo vaticano, parte de un núcleo más burocrático que evangélico, reconocido por propios y extraños como "un problema" de la Iglesia, y actualmente en fase de reforma, no es, precisamente, un elemento de prestigio en la cuestión, sino más bien lo contrario. Pero dejemos esto y vamos al tema.
2) La llamada "ideología de género", citada en el título y largamente en el texto, no existe, como valor, o como realidad, o como concepto académico. La expresión ha sido creada y es usada (según todo parece indicar) con la intención de desacreditar el género femenino, y su creciente y necesaria valoración, hasta una muy deseable equiparación social. Es usada por personas significativamente alejadas tanto del feminismo como de algunos derechos humanos. Luego, creo que no la debería usar el arzobispo Omella.
3) La frase "Varón y mujer los creó" es indiscutible, siempre que se entienda que los creó a través de la evolución natural de las especies, y comprendiendo las variantes que la misma naturaleza puede producir, y produce, aunque, como es natural, en un número infinitamente pequeño, lo cual de ninguna manera autoriza su desdén.
4) La cuestión de si el verdadero sentimiento personal de género depende más del aspecto corporal del nacimiento o de las experiencias de convivencia social, a mí no me parece decisivo y no quiero entrar en ello. Creo y defiendo que la naturaleza, de por sí, cual ocurre con los vegetales, da lugar a pequeñas (o más grandes) diferencias, sobre todo psicológicas, en ciertas personas, y que ello se puede definir más claramente, para el sujeto, a través de las relaciones humanas. Asunto harto complejo, y, precisamente por ello, más merecedor de un gran respeto.
5) Sin embargo, y muy extrañamente, todo lo dicho hasta aquí todavía no es el problema, sino sus vestimentas, las herramientas utilizadas para un debate del cual no se dice el nombre, ni la naturaleza, sino que se supone. Y eso no está bien, monseñor.
6) El problema en discusión escondida me parece que son las orientaciones escolares que se dan a los niños/as sobre las posibilidades de alguna que otra diferencia en la inclinación sensitiva de cualquier niño o niña (o más bien adolescente). Con objeto de que, si un alumno o alumna observa en su cuerpo, o más bien en sus sentimientos, algo diferente de lo que ve a su alrededor, no se hunda en un mar de triste y dolorosa soledad y profunda confusión, sino que identifique fácilmente su caso, y lo pueda exponer con libertad y naturalidad con vistas a encontrar una vía. Es eso, ¿verdad? I ¿por qué no se dice, sino que se esconde?
7) Esas indicaciones escolares no son ninguna "deconstrucción de la visión de la persona humana", como se dice en el artículo en cuestión, sino que son un conocimiento sobre la vida y una ayuda en casos difíciles que pueden darse. El arzobispo afirma que la mal llamada "ideología" en cuestión "está provocando una gran desorientación entre los niños, adolescentes y jóvenes". No lo creo, sobre todo que sea "gran". Puede producir dudas. Dudas que sirvan para aclarar.
8) Sin embargo, vamos a suponer que provoque una desorientación (me negaría siempre a aceptar que fuera "grande"), en un porcentaje minoritario/medio/vamos a llegar a suponer que fuera mayoritario de alumnos/as. ¿Qué opina el señor arzobispo, y qué opinan mis lectores/as sobre la cuestión?:
¿Qué sería peor, una desorientación sobre el propio género de media clase (lo digo como fantasía), muy fácilmente resuelta por la misma vida, o, en algún caso, por una (o unas) conversación con el maestro o con un médico, o bien una profunda depresión, en una soledad dolorosa, quizás durante años, de UN alumno o alumna a quien no se hubiera explicado que existe esta posibilidad?
Todo un test de sentimientos humanos y de evangelio.
También te puede interesar
Tres purpurados electores y diez no electores
Cuántos cardenales españoles hay hoy: 13+4
Católicos sin hogar, supervivientes del Sodalicio
Regina Laudage-Kleeber: "Vivir la espiritualidad con libertad no es, desde luego, para principiantes"
A. Segal y S. Lebens (eds.), 'The Philosophy of Worship. Divine and Human Aspects'
Lo divino y lo humano en el culto
La economía del Vaticano según León XIV en el libro de Elise A. Allen
León XIV y la economía del Vaticano: "Tenemos que continuar el proceso de reforma que Francisco comenzó"
Lo último
Más allá de la dicotomía entre cuidado y curación.
Dejarse cuidar
Relación histórica y actual entre curar y cuidar.
Curar y cuidar
Sin comunidades alternativas en la periferia no habrá cambios internos. La historia lo demuestra: ninguna estructura se reforma solo por argumentos. Las reformas nacen cuando existen formas de vida creíbles que muestran que otra Iglesia es posible.
Monacato laico: renovar la iglesia dejando atrás una jerarquía enferma