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"Y no se trata de un nuevo aviso de la Dirección General de Tráfico"
No se trata de un nuevo aviso que la Dirección General de Tráfico -DGT- revestirá de monigote para pasearlo por las redes viarias estatales, autonómicas y municipales. “Más a la derecha” es simple y llanamente en este caso, el diagnóstico ético moral, teológico y sociológico de aplicación obligada en la Iglesia, en estos tiempos que nos han correspondido vivir. ¿Pero todavía más a la derecha? Esta es precisamente la cuestión merecedora de incontables reflexiones, a las que me permito añadir estas otras de carácter personal.
“Más a la derecha”. Es decir, más conservadora aún. Con perseverante convencimiento de que la Iglesia, para serlo de verdad, ha de olvidarse de la más remota posibilidad de reforma, anclada por los siglos de los siglos en el esquema que para su expresión, vida y ordenamiento le fijaron con carácter casi dogmático, sobre todo quienes jerárquicamente tuvieron en cuenta sus propios intereses y no los del prójimo. Su inefable, incuestionada proyección también hacia la “otra” vida, subrayaba y subraya la ineficacia de cualquier conato de duda, o exposición de puntos de vista distintos a los “tradicionales”.
En la Iglesia es -será- la derecha, connotación esencial para su supervivencia, como respuesta a la necesidad de salvación, libertad y redención que implora el mundo cristiano y no tan cristiano. Es -será- su garantía.
Única y “petrificada”. Con argumentos humanos y divinos. Se trata de una formulación y un principio jerárquico que, por su discusión y rechazo, arrojó a muchos, a las calderas de Pedro Botero, después de purificarlos en las hogueras de la “santa” Inquisición, poniendo a Dios por testigo de que solo su Nombre era causa y justificación de sus procesos canónicos.
Pese a que en la vida social, política, familiar, administrativa y en tantos otros ámbitos y espacios, se delaten no pocos esfuerzos de renovación, reforma y desinstalación hacia las izquierdas, la derivación a la derecha sigue intentando alcanzar caracteres sacrosantos de “voto”, palabra que en su etimología latina subyace la idea de “promesa que se hace a los dioses “, además de “deseo y ruego ardiente y espiritual”.
No obstante las canonizaciones, legalismos, liturgias y paraliturgias, el Evangelio es y seguirá siendo “de izquierdas”. De izquierdas- izquierdas renovadoras y con ínclita capacidad de revisión y de penitencia, con respeto a otras opciones convivenciales, también religiosas. Con disponibilidad del justo enriquecimiento en beneficio de todos. Evangelio e izquierdas es un “todo”, aunque en demasiadas ocasiones tal expresión deba ser sometida a revisión por parte de los de derechas, al igual que de los de las izquierdas.
Como era y es de esperar, hay tiempos -los más-, en los que unos -los de las derechas- tienen mayor y mejor prensa dentro de la Iglesia, que la que tienen los de las izquierdas. A veces, pero menos, acontece lo contrario. Y esto se convierte en noticia, que demanda reparación y “¡perdónalos, Señor¡”, sobre todo en los estamentos jerárquicos , acaparadores de la idea de la Iglesia “oficial”, aunque no siempre y en la misma proporción y praxis que en la del santo Evangelio, sin paráfrasis y otros aditamentos.
De dominio público es que de derechas- derechas se catalogan a sí mismos – “y por sus obras los conoceréis- unos” grupos y organizaciones como el Opus Dei, Camino Catecumenal –“Kikos”-, Legionarios y su “Regnun Christi”- ; Comunión y Liberación, Focolares, -Obras de María con sus centros conocidos como “Mariápolis”, y otros, con ramas sacerdotales, aún no internacionalizados, pero generosamente beneficiados con multitud de bendiciones y privilegios por parte de la Curia Romana, abierta hasta para facilitarles el acceso al Santoral- Año Cristiano, a no pocos de sus miembros, con procesos canónicos favorables, aunque discutibles. De entre los grupos citados, es de destacar el Opus Dei, con Estatutos jurídicos propios y línea directa con el Vaticano, por lo de la 'Prelatura Personal', sin dependencia de los respectivos obispos.
¿Consecuencias? Entre otras, la desintegradora de que no todos somos iguales en la Viña del Señor, con sobresaliente mención para unos, que hasta demandan trato y consideración elitista, con lo que, cuanto pueda tener relación con lo “sinodal” y “en salida”, al mismísimo papa Francisco habrá de resultarle ciertamente difícil afrontarlo…
¿Obispos de izquierdas? Prohibidos. Canónicamente prohibidos. ¿También en España? También, y en dosis mucho más generosas. De los “izquierdosos”, ni es ni sería el “Reino de los Cielos”, aunque a la expresión de “la derecha de Dios Padre” se les adscriban connotaciones e interpretaciones geométricas, y no bíblicas, marginando a Jesús y al santo Evangelio. Del Espíritu Santo, de la Santísima Virgen, con su “Magníficat, y de san José con su “Sí”, puede y debe aseverarse que siguen siendo ” de izquierdas”.
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