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Carta de Sor Lucía Caram a las clarisas cismáticas de Belorado
Tengo que confesar que me da muchísima pena la decisión que han tomado las hermanas clarisas del Monasterio de Belorado. Me duele fundamentalmente porque se rompe la comunión y la unidad dentro de la Iglesia cuando la mano ha estado tendida desde el primer momento.
Nadie podrá acusar a Don Mario Iceta de querer dinero o de aprovecharse de las monjas. En todo momento ha primado el deseo profundo y honesto de ayudar, de escuchar, de proteger a las hermanas más vulnerables.
La invitación del apóstol a “la unidad con el vínculo de la paz”no ha sido atendida a pesar de las serias propuestas de tender la mano para escuchar para acompañar y para acoger.
Hay un texto del Evangelio de San Mateo , que es muy claro y que dice que “cuando te pongan un pleito procura arreglarte enseguida mientras todavía estás de camino, no sea que se te entregue al juez y el juez al ….” Se ha buscado dialogar, tener un diálogo entre hermanos. Pero la mano tendida no ha sido acogida y se ha apelado a abogados ¿para ir a un litigio? ¿para defender unos bienes que pertenecen a las hermanas que quieren seguir siendo de la Iglesia?¿Para reclamar unos bienes eclesiásticos que pertenecen a la Federación de Clarisas?
Se ha buscado dialogar, tener un diálogo entre hermanos. Pero la mano tendida no ha sido acogida y se ha apelado a abogados ¿para ir a un litigio? ¿para defender unos bienes que pertenecen a las hermanas que quieren seguir siendo de la Iglesia?¿Para reclamar unos bienes eclesiásticos que pertenecen a la Federación de Clarisas?
Me consta que los Monasterios de hermanas Clarisas están con los brazos abiertos para acoger a las hermanas mayores y enfermas, y para acoger a las hermanas, porque les duele esta herida a la comunión, a la fraternidad.
Creo que esto es lo que ha fallado: el diálogo por parte de las hermanas. La Iglesia les ha tendido la mano, y no es la mejor opción poner un abogado y alguien ajeno o apelar a la judicial dinamitando los puentes de fraternidad. El principio del Evangelio es la caridad fraterna. Duele el enfrentamiento y la cerrazón, y me gustaría que las hermanas, que son muy buena, pero están confundidas y manipuladas, recapaciten y vivan con humildad este momento.
Aquellos que las están engañando y estafando, que las están manipulando y que se presentan como pastores espirituales, cuando vean que no pueden conseguir los réditos económicos que están buscando ni la dominación que evidentemente pretenden, las van a dejar abandonadas y ya será tarde.
Hermanas, la “caridad de Cristo nos apremia”: Por favor, no tiréis por la borda tantos años de vida contemplativa, evangélica, de consagración.
Y de última, si habéis decidido marchar, me hubiera gustado que no fuera con un portazo y sin dialogar. Cada uno es libre de decidir lo que quiere. Me gustaría que vuestra decisión fuera libre, peor me temo que aquí hay manipulación y abuso d epoder y de conciencia.
Desde la comunión y el cariño: Hermanas, la Iglesia siempre tendrá sus brazos abiertos para acogeros, porque para eso es Madre.
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