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El director del Instituto Católico del Mediterráneo de Marsella, responsable de un proyecto único
(Vatican News).- El Mediterráneo, cementerio de miles de emigrantes que huyen de sus propias naciones en busca de un futuro mejor y espectador horrorizado de guerras y revoluciones ininterrumpidas por los pueblos que bordean sus orillas, debería transformarse más bien en "un laboratorio de paz, un lugar donde países y realidades diferentes se encuentren sobre la base de la humanidad que todos compartimos". El sueño sobre el Mare Nostrum que el Papa Francisco retomó en su discurso a los embajadores acreditados ante la Santa Sede el 8 de enero, no debe considerarse un mero ejercicio retórico, sino un objetivo a alcanzar concretamente. Una posibilidad que no hay que descartar.
La prueba está en el trabajo que un grupo de teólogos de distintas religiones junto con expertos y académicos, todos ellos de las cinco orillas del Mediterráneo, llevan poniendo en marcha desde hace varios años y que se ha resumido en un Manifiesto para una teología del Mediterráneo presentado por primera vez en septiembre del año pasado, precisamente durante el viaje de Francisco a Marsella para clausurar los Rencontres Méditerranées.
"El documento representa una cartografía útil para navegar por la teología de la acogida, la escucha, el diálogo y la misericordia"
"El documento representa una cartografía útil para navegar por la teología de la acogida, la escucha, el diálogo y la misericordia", explica el padre Patrice Chocholski, director del Instituto Católico del Mediterráneo de Marsella, responsable de este proyecto tal vez único.
El esfuerzo por acercar las religiones y culturas mediterráneas en el camino de la convivencia pacífica y la construcción de un futuro común parte de un supuesto, dice Chocholski: "Dios es diálogo y el diálogo es el lugar de Dios". Y el Mare Nostrum representa plenamente ese espacio, cuya vocación -como recordó el Papa Francisco durante su discurso a los embajadores- "no es ser una tumba, sino un lugar".
Teólogos, expertos y académicos mediterráneos nunca han dejado de intercambiar puntos de vista, de tejer redes de relaciones, de esbozar teorías culturales que pronto podrían transformarse en prácticas. "Este año - entra en la cuestión Chocholski - decidimos tratar el tema de la paz, pensando también en distintos retos como la situación en el Líbano, la guerra en Oriente Medio, las dificultades de Egipto y Marruecos. La clave de interpretación es el Salmo 84 justicia y paz se besan. Pero hay que hacer una precisión: no basta con reflexionar sobre la paz, sino que hay que ir a la raíz de la paz". A finales del próximo mes de junio está previsto un encuentro en Palermo para hacer un balance y planificar las etapas de un nuevo compromiso de trabajo, de encuentro y enriquecimiento mutuo entre personas, pueblos y culturas".
"No basta con reflexionar sobre la paz, sino que hay que ir a la raíz de la paz"
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