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"Las cristianas y los cristianos no tenemos vocación de sacristía, sino de plaza pública"
Porque los feminismos son un movimiento de justicia social con las mujeres que cuestionan el patriarcado, que es el sistema mental y estructural que está en el origen de toda forma de violencia, empobrecimiento y subalternidad de las mujeres por el hecho de serlo. Entiendo que son tan diversos como somos las mujeres, pero todos coindicen en sumar la inteligencia colectiva y las luchas de las mujeres, así como de los hombres que quieran sumarse, para poner fin al pensamiento y la práctica sexista, con independencia de que quienes lo perpetúen sean hombres o mujeres. Todos y todas hemos de hacer un trabajo de desaprendizaje de patrones, conductas, relaciones introyectadas en nuestras vidas por el patriarcado. En estos nuevos aprendizajes y desaprendizajes entra también la espiritualidad y la teología. Somos muchas las mujeres cristianas y feministas articuladas en redes en el estado español desde hace más de 30 años. (Redes de Mujeres y Teología, Asociación de Teólogas de España, Red Miriam de espiritualidad ignaciana femenina, etc)
El cristianismo es una buena noticia de liberación para las mujeres, sin embargo la iglesia, podríamos a decir, en cuanto a símbolo, se ha convertido en uno de los grandes bastiones del patriarcado. Es cierto también que la iglesia no es una realidad homogénea y que en sus márgenes o incluso más allá de ellos, siempre ha existido y existe toda una tradición profética de mujeres y algunos hombres que han reivindicado y “practicado” la comunidad de iguales que inauguró Jesús, pero siempre han sido minorías.
"La iglesia no es una realidad homogénea y que en sus márgenes o incluso más allá de ellos, siempre ha existido y existe toda una tradición profética de mujeres y algunos hombres que han reivindicado y “practicado” la comunidad de iguales que inauguró Jesús"
Pero esas minorías somos iglesia y desde ahí reivindicamos reformas profundas al interior de la iglesia desde la perspectiva de las mujeres. Sin cambios estructurales profundos que incluyen cambios en el derecho canónico, en la comprensión y la praxis de los ministerios, los lenguajes, etc, la Iglesia no será nunca la Iglesia de Jesús. Las cristianas y Los cristianos no tenemos vocación de sacristía, sino de plaza pública, de comprometernos allá donde se juegan los intereses más hondos de la humanidad y no cabe duda que muchos de los intereses más hondos de las mujeres se están jugando en muchas de las reivindicaciones y propuestas que están haciendo los feminismos. En este sentido en muchísimos aspectos no hay contradicción, sino que incluso yo cambiaría la pregunta: ¿es posible hoy ser mujer cristiana y no ser feminista?
Recientemente las mujeres cristianas hemos protagonizado y lo seguimos haciendo en distintos lugares de España, desde el 1 al 16 de marzo, no una huelga, pero sí una revuelta de mujeres en la iglesia: hasta que la igualdad sea costumbre. Somos una red de mujeres y organizaciones femeninas cristianas muy diversas, comprometidas en la iglesia y en la sociedad civil. Reivindicamos una renovación eclesial profunda que ponga fin a la discriminación que vivimos las mujeres en la iglesia hasta hacer de ella una comunidad de iguales, tener voz y voto y estar presentes en los lugares de toma de decisiones no como una anécdota.
"¿Es posible hoy ser mujer cristiana y no ser feminista?"
Partimos de la convicción de que los movimientos de liberación de las mujeres son un nuevo signo de los tiempos y la iglesia no puede ni debe ser ajena a sus reivindicaciones, a sus anhelos, a sus aportaciones. La revuelta de las mujeres en la iglesia es una iniciativa estatal y mundial. Nos estamos movilizando de manera pacífica y creativa en las puertas de las catedrales de Madrid, Barcelona, Zaragoza, Santiago, Granada, Valencia, Sevilla, Bilbao, etc para romper con la invisibilidad y alzar nuestras voces. Pero nuestra revuelta es también un grito global que se suma a las movilizaciones mundiales convocadas por Voices of faith y que tendrán lugar en Alemania, Italia, Austria, Suiza, Kenia, Estados Unidos, Sudáfrica, Inglaterra, India, Nigeria, Reino Unido, Estamos convencidas que sin cambios profundos en la situación de las mujeres en la Iglesia, la Iglesia no será la iglesia de Jesús.
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