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"Jesús no dejó nada 'escrito' porque fue su ser de vida la Palabra misma"
“Para nacer he nacido” título de un libro póstumo de Pablo Neruda. ¡Neruda translúcido! Si no fuese así, la vida es rutina, se arruina no sólo si le sacamos la “t”. Todos los días vemos el mismo el sol nacer del oriente como su esposa la luna. Ambos por millares de siglos nos rondan, pero las aves los despiertan cada día. ¡Siempre lo mismo y siempre distintos!
Desde las cándidas entrañas de una jovencita, la historia humana disrrumpe sus inveteradas monotonías: cada cual defendiendo lo suyo y/o invadiendo a los demás; las religiones como creaciones humanas y sus rutinarios ritos, de externalidades… De aquellos prístinos senos nace un Jesús en un establo que resguarda la vida de animalitos que dan vida. Dijo una vez: “¡He venido para que tengan vida y vida en abundancia!” por eso eligió tal lugar donde la vida se reviste de sí misma…
No sabemos si nació de noche o de día, pues nació como luz para iluminar la humanidad: la vida siempre viene desde los adentros. Nace como Sol para calentar el corazón humano: sanando, amando con ternura infinita, liberando de las cadenas normativas opresoras. Ese Jesús al final de sus días fue vencido por la hipocresía que lo llevó al suplicio mortal. ¿Quiénes se mancharon con su sangre? ¿no fue el poder humano aliado a los sacerdotes cegados por sus creencias?
Esa Guagüita nacida en las afueras del pueblito de Belén, por ella, se ha escrito montañas de libros a lo largo de estos 21 siglos. Jesús no dejó nada “escrito” porque fue su ser de vida la Palabra misma. Celebrar su nacimiento, es para celebrarlo todos los días. Decía Rabindranath Tagore: “La vida es la constante sorpresa de saber que existo”, “Dormía… dormía y soñaba que la vida no era más que alegría. Me desperté y vi que la vida no era más que servir… y el servir era la alegría”.
Si bien los evangelios reprimen la alegría en Jesús, sin embargo Él vivió en alegría pues declaró: “No he venido a ser servido, sino a servir”…. Sella un paradigma que también le costaría la muerte. Nosotros decimos que los servicios se pagan, “pago para que me sirvan”, “nada es gratis” cual dogma que lo escuchamos en bocas prominentes. ¿Soportaríamos “que los últimos serán los primeros”, que “las prostitutas estarán más arriba que los “justos”?, que denunció a quienes se visten de ovejas pero son lobos por dentro, ¿hay que perdonar setenta veces siete” ante la violencia del ”ojo por ojo, diente por diente”?
Sólo pueden celebrar el Nacimiento de Jesús quienes han descubierto el amor compasivo activo que al final del día es lo más revolucionario de todo, pues no hay nada más superior que el desarrollo de la vida misma… La vida actual que nos hemos creado en sus apariencias de desarrollo deslumbrante cubre el reinado de la muerte que nos socava más que todas las pandemias.
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