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El joven sacerdote tradicionalista aragonés, protagonista del acto neonazi en La Almudena
"El papel de la Iglesia siempre ha sido el mismo, salvar almas". Así se expresaba Javier Utrilla Avellana cuando en junio de 2017 se ordenaba sacerdote en Econe, cuna de la rama tradicionalista de la Fraternidad San Pío X. Aunque los lefebvrianos no se encuentran en comunión con Roma y su situación "es ilegítima", según Roma, durante estos años han recibido el permiso oficial del Papa para absolver y celebrar, incluso, matrimonios, en un intento por alcanzar la plena comunión que, sistemáticamente, fueron torpedeado por los ultras.
Este joven aragonés (de Fraga), de 30 años, no ha sido una excepción al cliché. Joven inquieto, con ideas radicales de ultraderecha, encontró en Lefebvre y su Fraternidad el mejor modo de canalizar su fe. Y su 'compromiso' político. De ahí que no sea difícil encontrarle en seminarios tradicionalistas, especialmente en el norte de Aragón (curiosamente, en la cuna de Escrivá de Balaguer), pero también en Jaén.
Baeza, Córdoba, Jaén o Granada han acogido conferencias de este clérigo, especializado en 'Cristo Rey'. Su participación en el homenaje a los caídos de la División Azul, donde se deslizó con amargas críticas al marxismo, que "igual que ayer […] sigue intentando turbar la paz de nuestra sociedad, turbar la paz de los espíritus y, sobre todo, quitar al que es el príncipe de la paz, nuestro señor Jesucristo”. En el mismo acto en el que se profirieron graves insultos contra los judíos, se hizo el saludo fascista y se reverenció la cruz gamada. Al menos, el clérigo sí llevaba mascarilla.
No es la primera vez que habla de política. En 2018, en un círculo de la Comunión Tradicionalista Carlista, agradecía al carlismo haber "mantenido como custodio los principios de la cristiandad", en una sociedad marcada por "la perversidad y la inequidad".
Javier suele dar misas en un centro lefebvrista de Madrid, aunque el Arzobispado niega cualquier vínculo con esta rama tradicionalista. Misas de espaldas al pueblo, en latín, con bancos separados para hombres y mujeres (ellas, normalmente con el pelo cubierto por una mantilla). En una entrevista en Diario del Alto Aragón, el sacerdote ultra reveló haber estudiado Ciencias Políticas en Madrid, antes de completar su formación sacerdotal junto a los seguidores de Marcel Lefebvre. "Me recomendaron hacer estudios civiles antes de entrar en el Seminario. Así que estudié Ciencias Políticas y luego estuve un año de espiritualidad en Francia, en la Borgoña, un año más de reflexión que de estudio para luego hacer dos años de filosofía y otros de teología en Suiza", explicaba Utrilla.
"Hace falta un tiempo de silencio, fuera del barullo del mundo, para oír la llamada de Dios. Cuando rezas, Dios se manifiesta en pequeños detalles. Es un proceso progresivo, poco a poco, hasta que te das cuenta que Dios te llama para esto", comentaba Javier Utrilla antes de viajar a Madrid. Tal vez, ahora, mantenga un poco de ese silencio.
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