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"No será desde Livorno", fue la proclama de los estibadores portuarios
Es 17 de mayo y tengo la sensación de que Francisco se va a quedar afónico antes de que cese el ruido de las armas. El mundo es así, y no solo en Israel, que vergüenza debería darles, dado su tremendo pasado de persecución. Que conste que digo esto digo segura de que allí, muchas personas no están de acuerdo con el trato homicida que durante años su gobierno mantiene con la población de Gaza, ante un también bochornoso silencio mundial. El silencio es cómplice, no lo olvidemos.
Pero no todo son malas noticias. Ayer, de manera impresionante, los estibadores del puerto de Livorno, Italia, enterados de que un barco cargado de armas con destino a Israel, el Asiatic Island, iba a atracar en su puerto, se propusieron que no zarpara en solidaridad con Palestina. Fue una maravillosa y sorpresiva acción conjunta del Colectivo Autónomo de Trabajadores Portuarios de Génova, la asociación WeaponWatch y los trabajadores portuarios, organizados en L’Unione Sindacale di Base. Una acción moderna que abre un mundo de posibilidades y un golpe maestro y esperanzador. Es una muestra de la encantadora ‘variable’ de la que hablan los matemáticos que hace que no todo sea previsible. Todos los sistemas tienen una puerta abierta por la que colarse, ¿sí?.
Me encanta decir, y me toman por ingenua, que no todo está perdido y que las personas de a pie tendríamos poder, si supiéramos organizarnos aprovechando la tan cacareada globalización a nuestro favor. Somos muchos y amplias las redes. Por favor, pensemos en ello. Hasta ahora solo se utiliza como destructora de puestos de trabajo, trazadora de corredores seguros, y nada nada humanitarios, para las grandes fortunas que viajan a paraísos fiscales, impedir que las vacunas sean para todos y cosas así.
Pues bien, Livorno ha sido un ejemplo de que las cosas pueden cambiar y de que aunque la ética no fluya por los despachos, al menos sí lo hace entre la gente normal.
Por supuesto, el barco ha zarpado, pero no desde Livorno, sino desde Nápoles. Los estibadores toscanos se salieron con la suya y yo celebro esta idea brillante, que me ha alegrado el día. Y propongo, para que su acción no quede en anécdota, que cuando nos pidan hacer algo que va en contra de nuestros principios, contestemos: “No será desde Livorno…”
No sabemos qué creencias mueven a estas verdaderamente ilustres personas que se negaron a ser eslabones de una cadena de muerte. Y puede que ni haga falta tener creencias y solo baste hacer honor a las palabras que nos definen; seres humanos.
Francisco ya puede sentirse orgulloso, su mensaje está calando aunque se trate de seres humanos sin bandera religiosa concreta, pero sí solidaria.
Por cierto, que hay israelíes indignados con los hechos de estos últimos días, y que tampoco se callan. Aquí dejo un twitter las palabras de otro valiente. Basta de palabrería; usemos palabras para dotarles de un contenido palpable. Tomemos ejemplo de los estibadores, cada desde nuestro puesto. Dicen que la fortuna se alía con los audaces. Ojalá.
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