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"Estas son píldoras, religiosas o anti-religiosas, depende de cómo sean recetadas"
Píldoras -"parte pequeña de medicamento, generalmente en forma de bolita, que se toma por vía oral"- hay muchas. De diversos colores y sabores.Sanan y curan. A veces se coleccionan indebidamente, y en contra de las prescripciones de los facultativos que no son otros sino los médicos y los farmacéuticos. En determinadas edades y circunstancias ociosas, hasta se organizan campeonatos de consumidores.La sección que aquí y ahora inicio, se relaciona con las píldoras.
Pero estas son "religiosas". O anti-religiosas, depende de cómo sean recetadas. La sección y su contenido pretenden ser síntesis medicamentosa de religión, de cuyas dosis se aprovecharán los necesitados de adoctrinamiento y de catequesis, grey de la que formamos parte todos, necesitados de reforma y de adecuación a las exigencias de los tiempos nuevos, doctrinales y ético-morales.
Agradecería que estas píldoras las enriquecieran los lectores, y así ninguna resultará nociva para la salud, tanto terrenal como espiritual. Gracias.
+ Los curas no son personas normales. Los obispos, tampoco; es decir, menos. Según la RAE, “normal” es el que se halla en su estado natural o que presenta características habituales”.
+ Jesús sí fue, y sigue siendo una persona normal. Es, por excelencia, “El hijo del hombre”.
+ La "clericalización" de los sacerdotes es más que una enfermedad y es difícilmente curable. Por dentro y por fuera. Pero es grave, y urgente su tratamiento.
+ Los curas y obispos, en su mayoría, y por teología y sociología, ni son, ni están en este mundo. Y, si no están en él, ¿dónde y con quienes viven y comparten su sagrada condición de personas, a cuya salvación parece responder la vocación recibida y ministerialmente ejercida?
+ No basta con que los sacerdotes no estén casados, en conformidad con las exigencias canónicas todavía al uso, aunque ya en revisión, para “estar disponibles por el Reino de Dios”… ¿No serán otras las razones que lo justifiquen, aunque tal vez no todas ellas sean confesables?
+ También, y por supuesto, los homosexuales, -sacerdotes o no- son hijos de Dios. Por ser tratados todavía y en general, comenzando por los miembros de la jerarquía de la Iglesia oficial, son más hijos de Dios, al seguir siendo perseguidos, denostados y “prohibidos”.
+ El comportamiento que inspira y mantiene la Iglesia oficial en relación con la marginación de la mujer, por mujer, y además “en el nombre de Dios”, es inmoral.
+ "Mujer, igual a pecado", además de cínica e hipócrita definición, es una solemnísima barbaridad, indecencia, estupidez y monstruosidad, impropia de los seres humanos, por varones, y más si estos son curas u obispos…
+ En cuanto a lo que hoy se proclama con ciertos honores científicos del hecho de que "el hombre-varón tiene más desarrollada la sexualidad y el entendimiento", es apasionante cuestión digna de estudios y de reflexión, en cuya cita y tarea no habrán de faltar las Ciencias Sagradas.
+ ¿Para cuando se reserva la Iglesia la organización de letanías y procesiones de flagelantes, a favor del fiel cumplimiento de las Constituciones de los Estados, de la democracia, del respeto a la ley y a las normas que rigen la convivencia entre los seres humanos, de cualquier procedencia, religión o color?
+ ¿Cómo y cuando el pecado contra la ecología y el respeto a la naturaleza ascenderá en el catálogo de los más graves entre “los merecedores de las penas eternas del infierno”?
+ Ser, sentirse, y que a cada cual lo reconozcan y respeten como persona, es más sagrado que lo que la Iglesia establece que se haga con los clérigos, célibes y “depositarios de un llamamiento divino confirmado por Ella”
+ Motejar al papa –"padre"- de “Romano o Sumo Pontífice, Vice-Dios, Vicario de Cristo, Su Santidad, Jefe de Estado y otras lindezas caballerescas y feudales, es pecado. O ni siquiera lo es, a consecuencia de la ignorancia e incultura que el empleo de tales apodos llevan consigo…
+ "La mujer debe estar al cuidado de sus padres durante su juventud; bajo el amparo de su marido durante la adultez y bajo la tutela de sus hijos en la senectud…" Lo dijo Aristófanes, demagogo y comediógrafo griego, principal exponente del género cómico, nacido en Atenas el año 44 a. C., pero que todavía sigue viviendo y aconsejando, también en ámbitos religiosos…
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