Luto y tristeza en el monasterio de San Juan de Acre
Fallece Sor Isabel a los 97 años, una de las dos únicas religiosas de la Orden de Malta en el monasterio de Salinas de Añana
8 de Marzo. Una mujer que pedía para regalar
Ya lo dijo el papa Francisco quien instituyó la categoría de “santos de la puerta de al lado”. Cientos, miles de casos. Hoy traigo el caso de Mama Enriqueta, una mujer del pueblo, y para el pueblo.
Aunque para el pueblo su memoria sigue viva, esta mujer, cuya imagen está plasmada en un cuadro que estuvo colocado en la iglesia parroquial de San Isidro de Sucre durante varios años, también ha tenido quien no la reconoce. Cuando llegó un nuevo sacerdote la retiró de la iglesia “porque no era ninguna santa”. Y ciertamente el sacerdote tenía, canónicamente, razón. Pero el pueblo ya la ha “beatificado” por su vida ejemplar al lado, sobre todo, de los más pobres, siendo pobre como ellos. Aunque nunca le faltó nada.
Manólo Párraga, montubio, como Enriqueta, y vinculado a la Fundación Raíces y Sueños de San Isidro, nos acerca a la figura e historia de esta mujer.
“Enriqueta Salvatierra es una mujer nacida en San Isidro. El legado que dejó fué la misericordia por el prójimo, ya que se preocupaba y ayudaba a los más necesitados. Su casa era muy humilde pero nadie se iba de ella sin comer. Enriqueta no tenía ni plata ni posesiones, pero muchas personas que venían del campo le traían leche, huevos, plátano, gallinas y muchas cosas más. Esta mujer diariamente rezaba el rosario.
Curaba con “yerbas” a los niños enfermos, visitaba a los enfermos, ayudaba en la iglesia. Iva por los campos y las casas acompañada del sacerdote Juanra. Pedía a los conocidos en el campo que le regalaran algo y llenaban la cajuela del carro. Luego visitaban a varias casas donde había algún enfermo y le dejaba regalado varias cosas de lo que le habían donado. Y luego visitaba a otra y a otra y al final llegaban sin nada a la parroquia. Pedía para regalar.
Enriqueta murió el año 1994 y está sepultada en San Isidro
Los misioneros vascos en Ecuador tuvieron la oportunidad de conocerla, tratarla y dejarse guiar por ella, por eso todos aquellos que pasaron por Ecuador antes de 1994 la recuerdan con cariño:
Hoy que se habla tanto del empoderamiento de las mujeres, el caso de mama Enriqueta es un ejemplo de empoderamiento. Era una lideresa no porque ostentase poder sino porque se ganó el respeto de los suyos. Conocía a todos y cada uno de sus vecinos, sabía de sus vidas y “milagros”, sus virtudes y defectos, sus dificultades y sus oportunidades.
Lo que decía mamá Enriqueta, se hacía.
Tenía autoridad ganada en el día a día y en su ejemplo de vida. A todos daba y de todos recibía y repartía entre los que menos tenían.
Ahora Raíces y Sueños le ha hecho un hueco en su museo de la cultura montubia y allí será colocado el cuadro, piedra angular que fue desechada por algún “arquitecto” y que ahora será piedra angular de ese proyecto que es Raíces y Sueños de San Isidro.
Mamá enriqueta será siempre recordada porque es una “santa del pueblo”.
También te puede interesar
Luto y tristeza en el monasterio de San Juan de Acre
Fallece Sor Isabel a los 97 años, una de las dos únicas religiosas de la Orden de Malta en el monasterio de Salinas de Añana
La Diócesis de Vitoria se interesa por un problema ecológico en Vizcaya
La reserva del Urdaibai una cuestión “Laudato Sí”
Ordenación diaconal en la Diócesis de Vitoria
Toda la familia implicada en la diaconía
Conferencia del Relator para la Causa de los Santos para inaugurar el Curso en la Facultad de Teología de Vitoria
Melchor José Sánchez de Toca: Los santos “no gozan de la misma importancia en la teología que del protagonismo que tienen en la liturgia y en la religiosidad popular”
Lo último
Más allá de la dicotomía entre cuidado y curación.
Dejarse cuidar
Relación histórica y actual entre curar y cuidar.
Curar y cuidar
Sin comunidades alternativas en la periferia no habrá cambios internos. La historia lo demuestra: ninguna estructura se reforma solo por argumentos. Las reformas nacen cuando existen formas de vida creíbles que muestran que otra Iglesia es posible.
Monacato laico: renovar la iglesia dejando atrás una jerarquía enferma