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Jaiotza es el término en euskera con el que se denomina el pesebre, el nacimiento, esa representación a escala y adaptada en muchas ocasiones a lugares, realidades, culturas, tradiciones, … Pero como Jaiotza se conoce también una tradición que ha estado desaparecida durante décadas y que ahora en Vitoria-Gasteiz, y de la mano de la Asociación Belenista de Álava, se quiere recuperar. Se trata de pasear un belén por las calles del pueblo o la ciudad a ritmo de txistu y tamboril.
Este año, partiendo de la sede de la Asociación en la calle gremial de la Pintorería comenzó el recorrido por las calles del Casco Viejo. Las personas que alternaban en la zona que más bares tiene por metro cuadrado en la capital vitoriana veían con gusto y agrado este desfile sencillo y autóctono.
En este caso qué mejor representación belenista que la de un caserío y con una Sagrada familia ataviada con ropas de caseros y caseras. Tras dejar el Casco Viejo y enfilar el ensanche bajaron hasta la Plaza Nueva y enfilando por la Plaza de la Virgen Blanca se encaminaron hasta el Parque de la Florida, donde se encuentra el que fuera primer belén monumental en España. Allí entraron en la gruta y emprendieron el regreso que tendría como siguiente parada la balconada de San Miguel, frente a la hornacina de la patrona, la Virgen Blanca, a quien le dedicaron el tradicional aurresku de honor y saludo. Y ya de regreso a la sede en la calle Pintorería donde los componentes del cortejo brindaron con cava por el nuevo año que está a punto de llegar.
Para el año que viene los organizadores de esta Jaiotza quisieran implicar a otros sectores de la multicultural sociedad vitoriana, adaptando la tradición a los nuevos tiempos y las nuevas realidades que claman a gritos que aquí no sobra nadie, y todos podemos enriquecernos unos a otros. No se trata de sustituir tradiciones y culturas, sino de enriquecernos unos con otros.
Dentro de un año contaremos si se ha conseguido.
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