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En el 12º Aniversario de la elección del Papa Francisco
Como tengo el privilegio de disponer de este canal yo también quiero decir una palabra en esta efeméride. Pero yo voy a fijarme en lo pequeño, en lo local y en lo familiar.
Muchos están escribiendo a raíz de los problemas de salud de Francisco sobre la oportunidad de adelantar acontecimientos y reflexiones, análisis de las consecuencias de un desenlace u otro. Y es evidente que de cómo discurra la salud del Papa y de las decisiones que él mismo tome o que las circunstancias obliguen a tomar, depende la Iglesia Católica Universal y otros temas de índole internacional.
Pero también afecta lo que suceda a las iglesias locales, a las parroquias, grupos y comunidades, a cada cristiano, me afecta a mí.
El Papa Francisco a lo largo de estos doce años ha ido abriendo ventanas, generando esperanzas, devolviendo ilusiones, … ha ido haciendo hueco en la Iglesia a todos, todos, todos, ( que incluye a todas, y - aunque no soy muy partidario del uso de estos términos pero por ilustrativo valga esta vez - a to@s y todxs)
A mi me afecta que Francisco siga al frente de la Iglesia, porque me da seguridad, esperanza, ilusión, me recuerda que Dios es misericordioso, que es Padre/Madre, que murió por mí, en concreto no en abstracto. A mí me afecta que Francisco siga al frente de la Iglesia porque siento que el timón está en buenas manos.
Que Francisco siga al frente de la Iglesia afecta a mi familia, es el Papa de su juventud, de su primera JMJ, de su despertar joven en la Iglesia y en la vida. Francisco ha tenido palabras para ellos y ellos le han escuchado. Mis hijos vieron a su padre alegrarse frente al televisor cuando hace doce años salía al balcón por primera vez.
Que Francisco siga al frente afecta a mi comunidad de hombres de Emaús, porque sus palabras nos llegan cada día por whatsapp, porque en este periodo de 12 años es cuando todos hemos caminado y servido a la sombra de su pontificado.
Que Francisco siga al frente de la Iglesia afecta a “mi” asociación de Berakah, porque es una extensión de la versión más misericordiosa y compasiva de la Iglesia que el papa encabeza. Porque cada servicio, cada voluntariado, cada gesto tiene como modelo las formas del papa Francisco.
Que Francisco siga siendo el Vicario de Cristo en la Tierra afecta a mi parroquia, donde cada día, y especialmente cada domingo, se le recuerda, se le cita, se pide por él, por sus intenciones, por su salud, por su misión. Porque Santa María es una Iglesia de puertas abiertas, una Iglesia hospital de campaña, una Iglesia en salida, una Iglesia donde caben todos, como nos enseña Francisco.
Si Francisco es importante para seguir adelante con las reformas de la Iglesia Universal, no lo es menos para mantener la ilusión y la esperanza en muchos particulares, en muchas pequeñas comunidades que han encontrado en el Papa Francisco la respuesta a sus oraciones.
Sin restar valor a la trascendencia que la figura de Francisco tiene a nivel internacional y para la Iglesia Universal, desde este pequeño rincón del mundo reivindico la importancia que el Papa Francisco tiene para los pequeños, para los sencillos, para los descartados, es importante también para mi parroquia, para mi asociación, para mi grupo, para mi familia, para mis hijos, y para mí.
Por todo eso hoy me sumo al grito unánime de Felicidades Padre Francisco y muchas Gracias por estos 12 años.
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