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Iniciativas cuaresmales marcadas por la guerra
La Diócesis de Vitoria se está volcando desde el primer momento en favor de la Paz y con el pueblo ucraniano. Ello se refleja en las múltiples iniciativas llevadas a cabo en la Diócesis, como el encendido de velas en la Catedral Nueva de María Inmaculada en la jornada del Miércoles de Ceniza, la celebración del pasado sábado en Santa María, o la celebración interreligiosa en la que participará el próximo sábado 5 de marzo.
A todo ello se suma el mensaje de Cuaresma del obispo que ha sido dado a conocer hoy. En su mensaje, que se puede ver en la web así como en las redes sociales diocesanas y en el canal de YouTube, ha compartido su reflexión con toda la Diócesis y ha comenzado recordando que debemos aprovechar este tiempo cuaresmal para “reiniciar nuestra vida cristiana sin rebajar la exigencia que se requiere para ello”. En este sentido se ha apoyado en el mensaje del Papa Francisco para esta Cuaresma y ha pedido que para seguir a Jesús “no debemos cansarnos de hacer el bien a todos” y especialmente ha querido que dentro de este proceso sinodal en el que se encuentra la Iglesia “volvamos a este primer amor para que la Iglesia sea lo que tiene que ser, abierta al diálogo con creyentes y no creyentes para estar a la altura de los retos de hoy”.
También, haciéndose eco de las palabras del Papa, ha dedicado parte de su mensaje a subrayar la importancia de “no cansarse de orar, del ayuno y de la limosna". “Recemos sin desanimarnos, tal y como nos enseñó Jesús, que el ayuno corporal fortalezca nuestro espíritu y que sepamos ayudar al prójimo practiquemos la limosna con alegría”. El Obispo de Vitoria ha advertido que “nuestro enemigo es el cansancio” y que “incluso puede haber un cansancio de nosotros mismos”, por lo que cita al Papa textualmente cuando anima a todos a “no cansarnos de pedir perdón en el sacramento de la penitencia y la reconciliación sabiendo que Dios nunca se cansa de perdonar”. D. Juan Carlos Elizalde ha pedido “quitarnos el lastre de lo que nos cansa y correr en el seguimiento al Señor con toda la Iglesia”.
Su mensaje lo ha finalizado con una llamada a todos a tener presentes a Ucrania en nuestra oración. “Esta Cuaresma está marcada por la lucha por la paz” ha dicho y ha recordado el papel mediador y diplomático que la Iglesia está haciendo en este sentido. También ha indicado la importancia de los corredores humanitarios que ha reclamado el Papa Francisco y ha puesto a la Diócesis de Vitoria a disposición de “esos hombres y mujeres para que puedan llegar a Vitoria y a Álava porque necesitan, por fin, la paz”.
“No debemos cansarnos de hacer el bien a todos”. Esta máxima sería casi suficiente para evitar los conflictos en cualquier nivel, a cualquier escala, desde el conflicto de pareja, de familia, de amigos, de trabajo, hasta las guerras que hoy ocupan nuestra atención. Si los responsables de las políticas de los países buscaran el bien de todos, de “los suyos” y de sus vecinos nadie tendría que temer al otro. Insisto, no podremos decirnos civilizados mientras la guerra sea una opción para la solución de diferencias.
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