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La localidad valenciana engalanó sus calles como siempre para el paso de la Custodia
Era un día muy esperado, para muchos era un signo más de regreso a la normalidad. El barranco del Poyo
sigue recordando la tragedia que en Picanya se llevó por delante enseres, recuerdos, y sobre todo la vida de 11 de sus vecinos. Pero este domingo del Corpus Christi las calles de Picanya volvieron a engalanarse, las colchas en los balcones, los altares en algunos portales y las calles por donde pasaría la Custodia alfombradas de flores, como marca la tradición. Y así un largo recorrido que acaba en la plaza de la iglesia de Ntra. Sra. de Montserrat.
El alfombrado de las calles de Picanya es una tradición en la que colaboran chicos y grandes, diseñan y marcan con tiza primero las filigranas que después cubrirán con pétalos de colores y hojas verdes, todo un pasillo que humedecen para conservar la lozanía y el color a la espera de que pase la comitiva con Cristo Eucaristía.
Las campanas de Picanya volvieron a repicar con fuerza a la llegada del Santísimo a la plaza y la pirotecnia también estuvo presente en ese momento de la fiesta.
El párroco Joaquín reconoce que al principio el pueblo se mostró reticente a realizar el gasto de las alfombras por el tema de las desgracias producidas por la DANA, "pero luego lo pensaron mejor y se han volcado". "Doy gracias al pueblo por ello y repito lo que ya he dicho en otras ocasiones: Picanya es un pueblo que lucha por volver a la normalidad. Picanya se lanzó desde el primer momento para recuperarse."
En las palabras que dirigió al pueblo señaló, recordando los daños que habían tenido en la parroquia, que "Dios había sufrido con su pueblo. Su casa había sido destrozada, sus santos, ..."
El párroco reconoce que ayer fue un día vivido con emoción. "El alfombrado de las calles hace lucir más la procesión si cabe."
La feligresía sintió la fiesta como todos los años, volvió a experimentar esa normalidad tan necesaria en la vida de los habitantes de las zonas afectadas por la DANA. Una normalidad que no borrará nunca el recuerdo del 29 de octubre de 2024, pero que sí ayuda a reponerse en el día a día y resurgir como el Ave Fénix.
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