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Fallece el sacerdote fundador de Berakah
Natural de Santa Cruz de Campezo, nació en el seno de una familia cristiana en 1935. Tras superar sus estudios teológicos en el Seminario de Vitoria, fue ordenado sacerdote el último día de las fiestas de la Virgen Blanca, el 9 de agosto de 1959, por el entonces obispo de Vitoria, Mons. Francisco Peralta. Sus primeros destinos fueron San Millán, Ilárduya y Albéniz, donde lideró los cursillos de cristiandad, mujeres y otros equipos de juventud de acción católica. Desde 1964 estuvo vinculado al Seminario donde ejerció como vicerrector y como director espiritual de los seminaristas hasta que en 1982 fue destinado a la casa-cuna ‘La Paz’, en el barrio de Adurza. Años después fue destinado a la Catedral de María Inmaculada hasta que a principios de los años 90 pudo vivir durante un año una experiencia misionera en Cocachacra, Perú.
A su regreso a España comenzó a desarrollar su labor pastoral en el Casco Viejo de Vitoria, concretamente en la parroquia de Santa María. A principios de este milenio empezó a acoger en la parroquia a gitanos e inmigrantes recién llegados. Su sacristía siempre estaba llena de personas que necesitaban ayuda. Y él siempre daba respuesta. Pasaba días enteros en la parroquia, desde el amanecer hasta la noche, ayudando a los últimos y más desfavorecidos. En 2006 decidió dar forma a todo esto y creó Berakah, la obra social de las parroquias de la zona vieja de la ciudad, referente para los excluidos, migrantes, sin techo, mujeres víctimas de la trata, pobres, marginados y vulnerables de Vitoria.
Esta obra, liderada ahora por el diácono Fidel Molina, es sin duda el gran legado que deja a la Iglesia local este sacerdote, querido por muchos. “Un muy buen sacerdote” destaca el Obispo de Vitoria o “un santo de nuestros días” como lo definen varios voluntarios de Berakah que lo trataron.
En 2017 dejó Berakah por edad y cedió el testigo a Molina y al sacerdote Juan Carlos Pinedo. En su despedida, los voluntarios y muchos beneficiarios de esta obra social le homenajearon a modo de acción de gracias.
Su retiro fue también activo aunque a una menor intensidad. El actual Obispo de Vitoria le encargó colaborar en la parroquia de San Martín de Vitoria y como capellán del Hospital de Cuidados San Onofre –antes Clínica Álava y hoy IMQ Igurco–.
Su funeral lo presidirá Mons. Juan Carlos Elizalde en la Capilla Pública del Seminario, donde se formó, se ordenó y del que fue su vicerrector y director espiritual mañana viernes 3 de mayo a las 16:30h.
Desde que el Papa Francisco acuñase el término de ”los santos de la puerta de al lado”, o quizá más bien lo recuperase, la verdad es que nos ha sido más fácil poder verlos en el entorno de nuestra parroquia, colegio, comunidad, barrio, pueblo, … Pues se nos acaba de ir uno de esos santos de la puerta de al lado, el sacerdote José Ángel López de la Calle, párroco y misionero en Perú. Pero por lo que posiblemente más se le recuerde es por haber dado forma a su manera de entender el evangelio, de vivir su vocación sacerdotal y misionera, y de ver a Jesús de Nazaret en el prójimo: Berakah (bendición en hebreo)
El año 2006 comenzó la andadura de un proyecto que tenía como casa madre la parroquia de Santa María cuya sacristía ya venía hace tiempo siendo un lugar de vida, abierta de sol a sol, donde nadie que saliese de ella lo hacía con las manos vacías, ni el corazón tampoco. Si acudías al sacramento de la confesión, te despedía con el abrazo del Padre, que con esas enormes manos era recibirlo como de manos del mismísimo Dios; si acudías “a por algo” siempre había un excedente del banco de alimentos en forma de plátanos, pan, chocolatinas, refrescos o fruta variada; y si alguno “se colaba” para recibir el doble, Changel me decía: “los pobres tienen derecho a engañarnos, y nosotros la obligación de ”
José Ángel supo ser un párroco que respondía al perfil que el Papa Francisco ha dibujado justo el mismo día de su muerte, de los que “conocen la vida del Pueblo de Dios desde dentro, sus fatigas y alegrías, sus necesidades y sus riquezas”.
No sé si Changel obrará un día un milagro que sea reconocido y llevado a Roma, pero da igual, para muchos ya es un “santo súbito”. Miles de personas recibimos su cariño y la misericordia de Dios de sus manos y palabras. Y como ha reconocido una de las hermanas, Hijas de la Caridad, que se comprometieron con Berakah desde sus inicios: “hoy miles de pobres saldrán a recibirle a las puertas del cielo”. Que desde el cielo siga siendo una “berakah” para todos.
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