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Por segunda vez en la historia de la Cofradía una mujer ocupa la máxima representación
Lo lógico sería una entrevista en estos momentos, pero prefiero reservar ese formato para cuando se acerquen las fiestas de la Blanca, patrona de la ciudad de Vitoria, el 5 de agosto.
Las primeras fiestas para Blanca Aguillo como abadesa, pero no sus primeras fiestas, porque Blanca es devota de la Virgen Blanca de toda la vida. Y también lleva muchos años vinculada a la Cofradía.
Blanca, junto a Eduardo de No, ha sido una de las fedatarias que han dejado recogidas con su cámara de fotos y con su móvil miles, y no exagero, de instantáneas de la vida de la Cofradía.
Cuando más he coincidido con Blanca ha sido en mi corta etapa al frente de la Revista Hornacina, en las reuniones de ese Consejo de Redacción que formábamos el Abad, Ricardo, Jesús, Blanca y un servidor. Siempre con su agenda en la mano era el calendario del grupo que nada se le escaba.
Si algo se puede decir de Blanca es que es una mujer servicial, humilde, sencilla, de carácter, disciplinada, ordenada. Adjetivos todos ellos que le serán muy útiles en su nueva tarea como máxima representación de la Cofradía de la Patrona de Vitoria.
Ha estado muy cerca de quienes ya ha reconocido como sus dos referentes principales: Ricardo Sáez de Heredia y Cristina Fructuoso, la que siempre llevará el título de haber sido la primera abadesa de la Cofradía desde su creación el 17 de junio de 1613. Por lo tanto Blanca conservará cosas de Ricardo y de Cristina, pero también sabrá aportar su propio sello en la historia de la Cofradía.
Blanca Aguillo es la persona que sabrá dar continuidad a una buena labor, recoger la herencia y cuidarla sin descuidar responder a los nuevos tiempos. No tengo la más mínima duda. Así mismo creo que Blanca se dejará acompañar por quienes escoja como compañeros de viaje en la nueva Junta de la Cofradía. Es una mujer que sabe trabajar en equipo, y me remito de nuevo a mi experiencia con ella para sacar adelante la revista.
Como decía tiempo tendré, y no a mucho tardar porque las fiestas están cada vez más cerca, de entrevistar a Blanca, pero no quería dejar pasar la noticia sin dar una semblanza de la nueva Abadesa de mi Cofradía de la Virgen Blanca.
Y no quiero terminar este texto sin tener una palabra para Ricardo. Su larga trayectoria, 25 años, al frente de la Cofradía lo hace un veterano y un sabio en el sentido más original y ancestral del término.
Ricardo es una bellísima persona, con carácter y autoridad ganada a pulso de buen hacer, no por imposición. Con las ideas claras. Defensor a ultranza de “las cuatro patas de la Cofradía” cuidando de manera especial la conservación del patrimonio, material e inmaterial, y la transmisión que han sido sus dos grandes obsesiones durante estos 5 lustros. Ricardo delega y controla, Ricardo acompaña y envía. Ricardo ha sido la imagen de la Cofradía durante estos años ante el pueblo y ante las instituciones, donde es y seguirá siendo muy respetado.
Ricardo ha confiado en mí en varias ocasiones, y le estoy agradecido por ello. Pero sobre todo Ricardo ha sido un referente para mí como devoto de la Virgen Blanca. Y no solo en los momentos cumbres de su papel institucional, especialmente en los momentos que “nadie” le ve, sentado en las bancadas de San Miguel, poniéndose a los pies de la patrona cuando la basílica de la Virgen Blanca está casi sin gente; o en el Museo de los Faroles, acogiendo con todos los honores a cualquier visitante. En esos momentos para mí Ricardo era más Abad que nunca.
Gracias Ricardo por tu labor y sobre todo por tu testimonio.
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