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Jesús Mauleón: "Dejamos la poesía para el cielo"
Cerramos, por hoy, la discreta selección de algunos textos de Jesús Mauleón sobre el envejecimiento y definitivo apagamiento, su desenlace natural, contenidos en el impresionante poemario “Apasionado adiós”. El hombre de fe extiende sus brazos a la esperanza, confía en el amor del Padre que nos regaló la vida, nos la conserva, nos prometió cielos nuevos, tierra nueva: “Ni el ojo vio, ni el oído escuchó, ni el corazón humano puede imaginar lo que Dios tiene preparado para aquellos que le aman (1 Cor 2,9)”.
En “Este debido llanto” cierra el poeta navarro el primer poema de su confiado planto por la muerte de su madre, con los siguientes versos oracionales: “Vives dentro de mí, y de pronto enciendes / todas las luces de mi pecho, / oh mi Padre y mi luz, Tú eres mi Sí invisible / que me alza por encima de la muerte.”
DONDE HABITAN ESAS VOCES TAN MÍAS...
Poema intenso que nos traslada la sabiduría de Pablo cuando afirma: “Sabemos que si nuestra casa terrestre se desmorona... Dios nos tiene reservada una casa para siempre en los cielos.” En enero de 2009, cuando escribe los próximos versos, herido todavía el corazón por el fallecimiento, tres años antes, de su nonagenaria madre, inventaría, poeta en tierra extraña, bienes y servicios que disfruta en su domicilio de Barañáin, y no le hacen feliz (“Pero esta no es mi casa”). Evoca la ausencia de entrañables familiares y se interroga existencialmente: “Debe haber una casa donde habitan...” Lo prometió Jesús: “Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá, y todo el que esta vivo y cree en mí, no morirá para siempre (Juan 11,25)”.
EN ESTA NOCHE DE TIERRA, ESPERO Y AMO
Confiesa el lírico navarro la serena angustia de vivir en la oscuridad (“La vida es una mala noche en una mala posada”, que escribiera Teresa y cantara Juan en su búsqueda del Amado). En los versos de “Éste debido llanto”, evocando el feliz destino de su madre, la saluda desde la noche del mundo: “Buenos días. / Aquí es de soledad, aquí es de noche. / Buenas noches aquí. Allí es de día. / Allí es de Dios, de ti, un derroche / de amor en cegadora compañía.”
TE LO DIRÉ DE AMOR
Después de haber publicado cerca de quinientos poemas a lo largo de su vida literaria, el sacerdote poeta silencia repentinamente su oficio de escritor y le dice a Dios, en voz muy intima de enamorado, de fuego y sin palabras, que le quiere. Y que podría ya morirse en sus brazos, mientras se le escapa del corazón, como blanca paloma mensajera, el último verso de su vida.
AUNQUE ES DE NOCHE
Deliciosa versión, en You Tube, del poema de san Juan de la Cruz, de 4,58 m de duración. Extraída del disco “Malgré la Nuit”, de Genoviève Schneider. Al final, también cantan niños. Pulsar aquí.
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