Textos de Francisco y Poemas 9. EL LOCO DE DIOS
El viernes 4 de octubre del pasado año, Jorge Bergoglio, ya Papa Francisco en devoción por el santo medieval, celebró una solemne eucaristía en la Plaza de San Francisco de la ciudad de Asís. Sus reflexiones primeras sobre la excepcional figura del Santo fueron destacar su relación viva con la Persona de Jesús, su entrega al Señor como instrumento de aquella paz que tiene su fuente en Dios... En un tercer momento de su homilía le escuchamos decir:
Me parece interesante la conexión que establece el Papa Francisco entre la divina Creación de la Naturaleza y el Ser Humano como centro del Universo... Me han impresionado, por su belleza y sencillez, los versos que Jesús Mauleón dio a conocer hace un par de meses en su blog de Religión Digital(pulsar), y reproducimos a continuación...
MIRA, SEÑOR, QUÉ LUJO DE TRIGALES, AMARILLEAN YA...
Después de proclamar con gozo el hermoso proyecto de Dios sobre el hombre y el mundo, cierra Francisco su homilía sobre el Poverello de Asís y su mensaje de paz, denunciando, con energía profética, el pecado de insolidaridad que anestesia, que marchita, el corazón de la familia humana (para leer el discurso completo, pulsar aquí):
RECORRIENDO LA RUTA DE LOS PÁJAROS...
Iniciaba el Santo Padre su exhortación de Asís con la siguiente oración de Jesús: «Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y se las has revelado a los pequeños» (Mt 11,25). Los locos y los niños (y, ¿por qué negarlo?, también los animales)son sinceros, transparentes...El sabio ciruela suele actuar con propósito, acostumbra fingir. Francisco de Asís era traslúcido como una fuente, como un niño, espontáneo y puro... Algunos le llamaban loco, “el loco de Dios”, “el loco de Asís”...Pero Dios Amor colmaba las alforjas de su vida de luz y armonía, de ternura, de poesía, de fuego...
He descubierto, en figura de relato, de florecilla mística, unos lúcidos versos del lírico mediterráneo Antonio Porpetta, que describe, con elegancia y hondura, un extravagante personaje, “El loco”, que, como Francisco, hablaba con los pájaros, sus bulliciosos amigos... Pero un día sucedió...