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Susana March 1. EL HIJO

Nido de poesía: Nicolás de la Carrera
11 mar 2013 - 08:36
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Susana March (Barcelona 1918 – 1991, según parece), fue una interesante escritora, sobre todo poeta, de la Generación del 36. Con 14 años de edad, ya le publicaron sus primeros versos. Y sólo seis años después, daría a conocer su inicial poemario “Rutas” (1938). Recorre sus escritos un aire triste, melancólico, influido sin duda por dolorosos sucesos de sus primeros años, como su prolongada convalecencia, con solo 9 años, a consecuencia de una nefritis; o el fallecimiento de dos hermanos pequeños. Lo que más le afectó parece que fue la muerte por meningitis de su querido hermano mayor, Alfredo. Dedica la edición del libro a su otro hermano, Antonio, que por aquellas terribles fechas de contienda civil se jugaba la vida en el frente.

Se abocetan en “Rutas” los temas centrales de toda su poesía futura: el paso del tiempo, la visión de la vida como vocación y destino, la cercanía de la muerte también para los jóvenes... Poesía de experiencia; pero, sobre todo, páginas de trascendido amor desde el sentimiento y la fe. Ante la escasez, casi diría ausencia, de retratos de la poeta por internet, he diseñado, a partir de un dibujo periodístico, la imagen que acompaña estas letras.

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"LA TRISTEZA"

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Recibí de mi padre, y tengo ahora entre las manos, tres humildes libritos de Susana March: “El viento”, 1951, “La tristeza”, accésit del Premio Adonáis 1952, y “Esta mujer que soy”, también de Adonáis en 1959. Conoceremos hoy tres poemas de la escritora catalana referidos al hijo, tomados los tres del poemario “La tristeza”, que salió a la luz doce años después de su matrimonio, en 1940, con el investigador histórico y novelista santanderino Ricardo Fernández de la Reguera. A su primer y único hijo le pusieron por nombre Alfredo, en recuerdo del fallecido y llorado hermano mayor de Susana.

A lo largo de su vida lírica, el tema del hijo, como veremos, resultaría recurrente. Hasta tal punto que llegó a publicar en 1970 una antología –“Los poemas del hijo”– recopilatoria de valiosos títulos dispersos por anteriores entregas.

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¿POR QUÉ DISTE A MI VIDA TANTO DESLUMBRAMIENTO?

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Los poemas de hoy están incluidos en la sección "La Sangre" del poemario "La tristeza". En "El hijo" interroga Susana a su pequeño, porque adivina que viene de un lugar maravilloso y, tal vez, en otra encarnación haya sido flor, o río, o pájaro; o, quien sabe, acaso ángel o dios... Pero siente muy vivo su propio cuerpo de madre joven. Y agradece al hijo la magia de su presencia. Todavía conserva en el verso Susana March la rima, pero ya juega a verso libre con alegre oleaje de juguetonas estrofas...

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VERTE JUGAR ES COMO ECHAR

LOS BRAZOS AL CUELLO DE DIOS...

Contempla la madre al hijo que juega, y se pone a fantasear. Deja fluir el corazón en calidoscópico paisaje de sensaciones: "sentir que nos aman / y que el mundo es hermoso." Paisaje de sensaciones y vuelos...Y el vuelo más místico: verte jugar es como echar los brazos al cuello de Dios. Al final, se le escapa el alma en latidos de Sangre, y llama tiernamente "Alfredo" y "hermano" a su propio hijo...

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¿QUÉ HARÉ CUANDO TE VAYAS CON TU MUNDO A LA ESPALDA...?

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No es Susana March la primera mujer, ni será la última, que se siente feliz en el baile a dos de una madre y un hijo en abrazo de ternura. Con dramático acento, la bola de cristal escenifica el implacable día de la marcha. No te vayas aún. Espera un poco. "Reposa tu cabeza / en mis rodillas." Ahora que estás aquí conmigo, recuerda cuánto, cuánto te he querido y te quiero. Y no olvides jamás que tu madre seguirá pensando en ti al otro lado del llanto y las estrellas.

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