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Serrat MH3. "CANCIÓN DEL ESPOSO SOLDADO"

Nido de poesía: Nicolás de la Carrera
07 jun 2018 - 18:05
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El 19 de marzo de 1937 se casa civilmente Miguel en Orihuela con su Josefina. El novio, radiante, luce uniforme de campaña. Riguroso traje de luto la novia por su padre, guardia civil asesinado en Elda a pocos días de iniciarse la contienda. Celebrarán su luna/sol de miel en Jaén, donde corregirá, ya en abril, las pruebas de imprenta de Viento del pueblo. A los cuarenta días de felicidad, tiene la esposa que desplazarse urgentemente a Cox para acompañar a su madre en sus últimos instantes.

Afortunadamente, son suficientes estas semanas de pasión y erotismo para recibir la soñada noticia el día 7 de mayo:

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HE POBLADO TU VIENTRE DE AMOR Y SEMENTERA

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Sólo cuatro días después, le envía este extraordinario poema, que incorporará en última hora a Viento del pueblo. Imposible resumir en unas líneas la resonancia personal de estos densos versos entre el erotismo y la mística. El esposo canta su amor, su asombro, ante la preñez de la esposa, morena de altos pechos. El soldado, que vive una soledad de explosiones y brechas, se carga de razones para luchar ("es preciso matar para seguir viviendo", inteligente consigna de comisario político), y anuncia un futuro de besos hasta gastarse.

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El soldado en campaña que leyera estos versos en El Mono Azul a las pocas semanas de su composición, pensaría en sus propios hijos, en sus futuros hijos ("Para el hijo será la paz que estoy forjando"). El yo lírico de Miguel se ha hecho voz de todos, a través de una escritura en cultos serventesios, de impecable factura y altísima calidad estética, uno de los más bellos poemas de guerra de la literatura universal.

Hay, en el poema original, ecos de Fray Luis ("morena de altas torres"), san Juan de la Cruz ("dando saltos de cierva concebida"), Quevedo ("te doy vida en la muerte"), etc. El poeta Miguel Hernández, como en Elegía, nos descubre lo mejor de su inspiración en las situaciones más dramáticas. Sangran de nuevo en un sólo poema las tres heridas del hombre: nace un niño (vida) en la guerra (muerte) de la pasión de dos reciéncasados (amor). "Del ay al ay por el ay..."

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IDENTIFICACIÓN CON CAUSAS POPULARES

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Manuel Gutierrez Aragón ha sido propuesto para ilustrar estos versos. No podían faltar imágenes del cielo de Madrid sobrevolado por siniestros pajarracos con bombas entre las plumas. Nos habla el destacado director:

¿Y qué decir de la música? Que, aunque la orquestación se mueve por los cerros de una marcha militar con su trompeta y todo, el apoyo principal se sustenta en la cuerda (violines, violas, cellos...). Podemos también ahora disfrutar, en tiempo breve, de la interpretación de Serrat y su conjunto del tema 03 del CD: la "Canción del esposo soldado". Pulsar aquí.

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DOS ESTROFAS QUE SE PERDIERON POR EL CAMINO

Comprendo a Serrat. Ha tenido que cantar lo justo para no aburrir (sus "Nanas de la cebolla" me resultaron insoportablemente largas). Aquí han quedado fuera versos magníficos. Pero la selección de los que canta me parece acertada. Sólo dos ejemplos:

Imagina a la esposa como un delicado, fragilísimo ser: "Ya me parece que eres un cristal delicado / temo que te me rompas al más leve tropiezo..." Y la siente muy alta, muy viva, muy traviesa:

Pensando en el hijo, que prolongará su existencia (en la fotografía, Manuel Ramón, que desgraciadamente fallecerá sin cumplir el año), le imagina con el puño cerrado de la lucha y la solidaridad. Todo será mejor. Y al fin podrá Miguel vestir traje de ciudadano pacífico.

En "Canción primera" de "El hombre acecha", asustado de tanta sangre vertida, llegará a escribir, refiriéndose al combatiente que porta, como él, dos armas, el cuchillo y la pistola, estos terribles versos: "Garras que revestía / de suavidad y flores, / pero que, al fin, desnuda / en toda su crueldad. / Crepitan en mis manos. / Aparta de ellas, hijo. / Estoy dispuesto a hundirlas, / dispuesto a proyectarlas / sobre tu carne leve. / He regresado al tigre. / Aparta o te destrozo..." Leyendo estos versos dan ganas de llorar, porque las guerras siguen enrojeciendo el mundo (de sangre y de vergüenza). En la encendida hora del entusiasmo inicial, ya barrunta la necesidad de una paz con justicia, pero sin violencia:

Y como la versión serratiana sólo contempla cinco de las once estrofas originales de Miguel, podéis asomaros, pulsando aquí, a mi web, que presenta y comenta la versión completa de los versos de Hernández.

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