POEMAS A LA MADRE MUERTA 4. Ya que viniste de allí
En vísperas de la festividad de los Difuntos, sugerimos, de entrada, 62 poemas sobre la muerte y el más allá (pulsaraquí). Y siguiendo la proclamación de versos de consolación y esperanza cuando falleció la madre, presentamos hoy tres nuevos poemas, el primero de tristeza y rabia, aunque sugiriendo súplica (“Salmos, 3”, de Antonio Carvajal). El segundo evocando unos versos de mi padre poeta al fallecer su querida mamá, mi abuelita Balbina, versos esperanzados de insobornable consuelo (“In memorian. A mi madre”). Finalmente, reproduciremos “Metempsícosis” (o Reencarnación), de Torcuato Luca de Tena, que proclama una solemne declaración de amor a su madre más allá de la muerte física.
YA QUE VINISTE DE ALLÍ
Hace más de medio siglo, falleció en Zamora a los 68 años la mamá de mi progenitor. Muy afectado, escribió dos décimas de versos reconociendo, primero, que se sentía feliz al saber que ya estaba con Dios su madre intercediendo por el hijo. Y, posteriormente, declarando que levantaba acta de su satisfacción porque la llegada de su madre al cielo fue solo un afortunado regreso, “ya que viniste de allí”. Me gustaría observar que la teología que sustenta estos versos corresponde, es mi impresión, a la fe en un Dios Justiciero más que a la confianza en un Dios Padre. Reproduzco fotográficamente la cara A del recordatorio original.
Y AHORA MIRO AL CIELO CON MEJILLAS DE LLUVIA
Sentidos versos, casi diría dramáticos, del granadino poeta, imprescindible poeta, Antonio Carvajal. Murió la madre y expresa el hijo con fuerza su amor y su agonía. Lo primero, agradece la vida que recibió de ella: “tú me hiciste / de ti”. Pero no olvida el amor de su padre “ese otro que se fundió contigo y sois mi vida”.
“Y ahora miro al cielo con mejillas de lluvia…” Le faltan las manos de ella, le faltan sus ojos: “no volverás esos tus ojos / misericordiosos a esta pobre criatura que tú hiciste” (evoca delicadamente versos de la Salve mariana en la que se reza: “vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos…”). Lo más impresionante del poema: el final bronco, desesperado… “Y alzo la voz… / esta voz que te dice / madre, / no puedo perdonarte / que me dejaras solo.”
QUIERO LA MISMA MADRE
Torcuato Luca de Tena (Madrid 1923-1999), periodista activo y creador literario, Premio Nacional de Literatura, entre otros géneros cultivó la poesía. Al año siguiente de su fallecimiento, se editaron poemas inéditos (Planeta, 2000) de gran calidad, entre otros la serie titulada “Poemas para después de muerto”. El titulo siguiente, “Metempsícosis”, responde a estos últimos años de deterioro físico, en los que se privilegia más que nunca la excelencia del alma frente a la degradación del cuerpo senil.
En el soneto “El alma quiere liberarse del cuerpo muerto” sus tercetos dicen así: “Me sobrecoge de mi mano el frío / y en mi pecho me espanta la quietud. / Quiero salir de aquí, de este vacío. / Mi destino está en otra latitud. / Aparéjame, Dios, otro navío / y deja para el cuerpo el ataúd.” La lectura inocente de “Metempsícosis” parece referirse a la reencarnación del alma en otro cuerpo a la hora de morir, siguiendo teologías orientales. Pero también podría tener otra lectura cristiana heterodoxa, lírica, como serían los versos presentes. “Cuando vuelva a nacer…” repite emocionado, para suplicar a Dios la misma madre en una sucesiva encarnación del alma…