UN MISTERIOSO LECTOR nos refiere SU EXPERIENCIA con versos de JESÚS MAULEÓN
Entre los amigos de nuestro blog contamos con un misterioso personaje, muy culto y servicial, que nos regala permanentemente extensos y sabios comentarios a los poemas. Se ha venido llamando Epicteto y, a partir de ahora, parece que su nuevo nick será Leónidas, valiente héroe espartano del Paso de las Termópilas.
En el último post nos sorprendió con la confidencia de que habia vivido algunos poemas de Jesús Mauleón en dos dimensiones (lectura y audición musical conjuntamente). Como homenaje a su sensible y desinteresada participación, me permito incluir en el post de hoy algunos párrafos de su fascinante relato.
"Y ESTÁS EN EL GRAN CORO"
Comenta inicialmente Leónidas su personal vivencia de dos títulos de Mauleón, que presentábamos en la última entrega: "Y estás en el gran coro" y "Ya le habrás dado un beso eternamente". A ellos me remito. Si queréis seguir con fidelidad su relato pulsad aquí. Así nos refiere sus emociones frente al primer poema:
Y se permite universalizar la vivencia subyacente en estos versos:
Y no se calla, y grita la ternura que rebosa su corazón:
"YA LE HABRÁS DADO UN BESO ETERNAMENTE"
Nos acercamos ahora, de puntillas, al otro poema que tanto ha impresionado a Epicteto, ya Leónidas (explicaba detalladamente el motivo del cambio de nick en el post del pasado domingo):
Insiste el esforzado Leónidas en lo beneficioso que también os resultaría sincronizar la sensibilidad con el piano y el poema:
Y así se cierra el abanico de sus reflexiones:
TERAPIA DE LA REVERENCIA
Refiere Leónidas, a ultimísima hora del domingo, de regreso de un relajado viaje, una nueva experiencia. Alude muy probablemente a dos post sobre Terapia del aborto que yo había sugerido leer en páginas del Blog (pulsar aquí y aquí).
Sumergido de nuevo en versos, como olas, de Mauleón y textos sobre la vida en sus orígenes, al fin se desahoga:
DOS POEMAS DE "ESTE DEBIDO LLANTO"
Me parece obligado enriquecer el post de hoy con, al menos, dos breves poemas de Jesús, cargados de humanidad y fe. Sigo, madre, regando los geranios, puedo "mimarte en flor cada mañana..."
Los geranios, la casa, este sillón... Objetos vivos que a gritos hablan al corazón...