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Jesús Mauleón: "Dejamos la poesía para el cielo"
CABA de llegarme, dedicado por el autor, el último poemario de Jesús Mauleón, compañero de estudios y amigo.
"Este debido llanto" (Ediciones Vitrubio", 2010) está centrado en el fallecimiento de la madre del poeta, una pérdida dolorosa que se llena de resonancia mística, de un dolor que se agarra a la esperanza y, en el mismo espacio, a una poesía reveladora y firme.
Inicia el autor la presentación de sus versos con estas palabras:
En la web "Nido de Poesía" hemos presentado con anterioridad doce títulos del poeta de Arróniz (pulsar aquí), seleccionados de su "Poesía Completa", editada por el Gobierno de Navarra. Pero dispongámonos ya a leer algo de esta última entrega que, si os impresiona como a mí, no impedirá que se deslice, por la ladera de vuestra mejilla, alguna gotita de lava o cera o lágrima, porque os recuerda la pérdida de vuestra propia madre o algún ser muy querido (o vuestra propia muerte).
Lo original de Jesús Mauleón es su humanidad y su fe, noblemente integradas, y valiente, bellísimamente, expresadas en el ácido tiempo de confusión y laicidad que nos ha tocado vivir. Que los pastores de almas, catequistas, etc. no dejen escapar la ocasión de conocer este testimonio de ternura y trascendencia que tan beneficioso podría serles para su vida personal, para su misión evangelizadora. La dirección de la editorial es: Ediciones Vitrubio c/ Menorca, 44. 28009 Madrid (Tfno. 915 732 186). Esta antología contiene 42 poemas. El próximo jueves acercaré más títulos.
VEDLE SENTADO O TRISTE O PASEANDO SU PENA...
En los primeros versos que hoy leemos, la figura central es el poeta, un Jesús Mauleón acorralado, abatido, sin llanto ni palabras... Pero se va poblando el aire de presencias, se enciende el corazón con llamas de oro. Y un agua bendita y misteriosa va humedeciendo de devoción su rostro:
TE DEJO CON LOS ÁNGELES
Quien preside la ceremonia de despedida del difunto, entona ritualmente la antífona "In paradisum...", que podría traducirse así: "Al paraíso te conduzcan los ángeles, a tu llegada te reciban los mártires y te conduzcan a la ciudad santa de Jerusalén..." Acaso el sacerdote Jesús Mauleón despidió, en la realidad exequial, con esta oración a su madre, encomendando su cuidado a los ángeles de Dios. Adivino cierta evocación de la Ascensión de Jesús, donde también se incluye la presencia de ángeles que le acompañan a la Transvida.
Y no me resulta difícil adivinar que la nueva presencia de la madre fallecida, ahora gloriosa y joven, cuidando al hijo sacerdote, nos evoca, con ternura y bondad, el papel mediador de María hacia todos los hombres. En imagen, la madre de Jesús Mauleón con dos nietas el día que cumplió 94 años.
Y OYES DIVINAMENTE LA MÚSICA DE DIOS
"Ni el ojo vió, ni el oído oyó, ni nadie pudo imaginar lo que Dios ha preparado para los que le aman..." (1Cor 2,9). Insiste la teología cristiana en que no sólo el alma, también el cuerpo, participarán de la gloria y felicidad eterna.
Escribió con gracia Luis Alberto de Cuenca: "Volveremos a vernos donde siempre es de día / y los feos son guapos y eternamente jóvenes, / donde los poderosos no abusan de los débiles / y cuelgan de los árboles juguetes y tebeos..." (Volveremos a vernos).
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