GRILLO, GOLONDRINAS, CONEJO
Hemos dedicado un post a los “microgramas”, brevísimos poemas carrerianos de gran intensidad metafórica (pulsar). Sobre todo en sus primeros escritos, Carrera Andrade, más allá del preciosismo modernista o el subjetivismo romántico, donde la figura es el poeta y todo lo demás apagado fondo, observa la Realidad con ojos transparentes y se deja seducir por la belleza de las cosas, cuanto más humildes y pequeñas, mejor.
En ellas encontraremos secretos profundos de existencia. Como escribió en “El cielo y su sombra”: “Las cosas. O sea la vida.” Así cierra el poema, donde contrapone el fantasma del sueño, la abstracción de la mente, con la arquitectura fiel del mundo:
Referiré un hermoso testimonio sobre el talante franciscano del autor de los "microgramas", y su poesía de amistad cotidiana con las cosas. Así lo describe el lírico también quiteño Francisco Tobar:
Podemos visitar ya el modesto zoológico de hoy(grillo, golondrinas, conejo) y descubrir por nosotros mismos el respetuoso amor del poeta de la luz y la miradahacia el misterioso latir de los pequeños seres.
"¡HOJA ENRROLLADA Y VIVA...!"
De la familia de los saltamontes, el grillo es más torpe para saltar, pero más rápido para correr por el suelo. Frotando sus alas canta el macho para atraer a la hembra. Son animalejos nocturnos y su canto podría variar según temperatura ambiente y estrategias de amor y supervivencia. En otras culturas, y en la nuestra, el grillo, acomodado en pequeñas jaulas, ha convivido con los de casa, como el canario o el loro.
El poeta andino interpreta visionariamente el canto del grillo como diálogo entre la tierra y el cielo.Recibe mensajes del universo y los transmite con la vibración de sus alas. Un canto que es agua, luz, telegrama, "música del mundo".
"HOY TENGO CITA CON LAS GOLONDRINAS..."
Ignoro la rutina del movimiento migratorio de las golondrinas en Ecuador. Planteo la hipótesis de que llega el otoño con las primeras lluvias, el clima se osurece y, al apagarse la luz, se apaga la alegría. Lo que más me inpresiona de estos versos es la identificación del poeta con el canto de las golondrinas, grito de angustia porque se debilita el sol, se moja el vuelo.
El poeta visual Carrera Andrade afina su sensibilidad, escucha conmovido el triste alboroto de sorprendidas aves. Espectador comprometido con toda vida que arde en proximidad, se preguntó una vez en luminosos versos: “¿Qué escribe sobre el polvo ese gusano?/ ¿Qué trata de advertirnos ese grito / de pájaro que cruza el infinito? // La clave de la vida está en tu mano:/ Goza, aprende el lenguaje que te ofrece/ el mundo elemental, después perece.”
"¡CONEJO, HERMANO TÍMIDO, MI MAESTRO Y FILÓSOFO...!"
El tercer y último poema de hoy es muy especial: en “Vida perfecta” se celebran las hermosas cualidades del conejo, animal inteligente y simpático, tierno y cariñoso, limpio y juguetón... Una de sus características más reconocidas es la de ser temeroso, huidizo; pero se refieren sin duda al conejo de campo en libertad, principal objetivo de predadores como lobos, águilas, zorros, comadrejas... Su actitud de permanente alerta es su mejor arma. Pero en casa, como mascota, es cálido y confiado.
Los versos de Jorge Carrera elogian el comportamiento pacífico y silencioso del lepórido de las altas orejas. La lectura moral que conmueve al poeta, como si se tratara de una fábula, es “la lección del silencio”. Curioso contraste con los dos títulos anteriores, donde los grillos, con su cri-crí, interpretan “la música del mundo”, y el “grito gris de angustia” de las golondrinas atormenta el corazón del poeta...
Los versos finales son deliciosos: asocian la vida tranquila y dulce del conejo con la espiritualidad franciscana. Se cuenta, por cierto, una leyenda muy simpática en la vida del santo de Asís que refiere la huída al campo de un conejito y cómo regresa pacíficamente a los pies de Francisco (pulsar).