EL 25 DE ENERO FALLECIÓ CLARIBEL ALEGRÍA
En el mes de noviembre del pasado año, presentamos cuatro entregas de nuestro blog “Nido de Poesía”, para celebrar y dar a conocer algunos versos de la galardonada poeta nicaragüense Claribel Alegría que, a sus 93 años, recibía con lucidez y entusiasmo el 26 Premio Iberoamericano de Poesía Reina Sofía, primera mujer de Centroamérica distinguida, esta vez, entre un total de 71 candidatos. La noticia de estos días es que ha fallecido el 25 de enero la poeta nicaragüense y que sus restos descansan junto a los de su amado Bud en el cementerio Las Sierritas, de Managua.
En “Soltando amarras” (Visor, 2005), leíamos unos versos tan ilusionados, tan esperanzados, como los siguientes, que imploramos se cumplan:
“AUNQUE DURE UN INSTANTE”
Hace tres años editó Visor una interesante antología personal –casi 600 páginas– de los versos de Claribel Alegría, “Pasos inciertos”, prologada por Benjamín Prado y generosamente enriquecida con el florilegio de 150 significativos poemas. A finales del pasado año, con motivo de la recepción del Premio Reina Sofía en el Palacio Real de Madrid, Patrimonio Nacional y la Universidad de Salamanca le entregaron la elegante edición de una actualizada antología de sus versos, “Aunque dure un instante”, seleccionados por la autora y la responsable de la edición Eva Guerrero Guerrero, que redactó una amplia introducción de 72 páginas y una cuidada “Cronología”. Otras dos novedades enriquecen el volumen: la inclusión completa del poemario de 2016 “Amor sin fin”, y dos poemas inéditos, entre ellos "Plegaria incontenible":
Lectura de la “Plegaria incontenible” manuscrita por su autora: “Corro / corro / hacia el ocaso / que nadie / se interponga / que no lo impida / nada / con el sol / quiero hundirme / y no volver atrás / Claribel Alegría”
¿PERTENECE ALEGRÍA A LA GENERACIÓN COMPROMETIDA?
Si nos quedamos con su poesía inicial, con sus versos existenciales, expresiones privadas, de gran sensibilidad y dulzura, nos perderíamos más de la mitad de su encendido corazón, que estalla de amor por sus semejantes como pueblo. Probablemente, su sensibilidad social se expresa comprometidamente mejor en la prosa, mano a mano con su compañero periodista e historiador.
Un ejemplo: “Para romper el silencio” (1984): 22 testimonios de guerrilleros salvadoreños torturados en las cárceles de la dictadura. Impresiona escuchar la voz de Claribel y Bud conversando con los testigos, haciéndoles preguntas, doliéndose de sus sufrimientos. Otro ejemplo: “No me agarran viva” (1987), donde se concluye que el compromiso con la lucha por la justicia es acaso compromiso hasta con la muerte propia.
Cerraré este apartado citando el final de un artículo de Nicasio Urbina: “Su poesía, aun cuando habla de muertes y dolores, se instala en la claridad, en la pureza; mientras que la prosa nos remite al mundo horroroso y húmedo de las cárceles y las salas de tortura, la violencia y la exclusión. Desgraciadamente ese mundo exterior existe, y ella ha tenido la fortaleza de denunciarlo” (pulsar).
VOLVERÉ, VOLVERÉ, MI VIENTO AMIGO
Impresionante poema “La voz del árbol”, contenido en “Otredad” (Visor, 2011). Trascurrieron dieciséis años desde la pérdida de Bud, pero la herida del corazón sigue supurando nostalgia…, nostalgia y esperanza… Cercenaron mi tronco, mis ramas, mis racimos, pero aún está intacta la raíz… Nuestro amor sigue vivo porque el universo es justo, y el mágico instante de nuestra relación quedó reservado en su memoria. “Otra vez viviremos / ese vértigo-vuelo / en que fuimos dioses…”