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Corredor-Matheos 1. CARTA A LI PO

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Acaba de editarse una interesante autobiografía del lírico José Corredor-Matheos (“Corredor de fondo. Memorias. Tusquets, 2016”). En su ensayo, de 544 págs., descubrimos con admiración al crítico de arte y poesía, galardonado traductor, documentado antólogo, etc. Nos hubiera gustado conocer de su propia revelación confidencias sobre su poesía, a las que, desgraciadamente, apenas dedica una página.

Pero para eso tenemos a mano, necesaria, la antología de toda su obra, “Desolación y vuelo. Poesía reunida, 1951-2011, Tusquets”, de 542 páginas. Especialista en Corredor-Matheos, resume así José María Balcells su valoración de la actividad lírica del manchego: “Uno de los autores ineludibles de la mejor poesía de la promoción de los cincuenta.”

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CARTA A LI PO

Nacido en Alcázar de San Juan, 1929, José Corredor-Matheos publica en 1953 su inicial poemario “Ocasión donde amarte” y, siete años después, “Ahora mismo” (Adonáis). En una segunda etapa lírica, década de los 60, nos entregará “Poema para un nuevo libro” (1961, Premio Boscán de Poesía) y algunos títulos más de inspiración existencial.

Con la aparición de “Carta a Li Po” en 1975, inaugura una revolucionaria tercera etapa que algunos denominan “poesía de despojamiento” y viene inspirada en el taoísmo y budismo, no como adscripción a un culturalismo barato y prescindible, sino como asimilación vivencial, que no abandonará en posteriores celebrados títulos. En la página de hoy seleccionamos tres breves poemas que documenten con fidelidad la maravilla de su estrenada vocación de desolación y vuelo.

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UNA BOLA DE FUEGO VA RODANDO...

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Con “Carta a Li Po” inicia el poeta manchego su etapa de madurez. Se refiere el título del libro a uno de los grandes poetas chinos, Li Bai (o Li Po), de la dinastía Tang (618-907), la Edad de Oro de la literatura clásica china. En lúcida síntesis nos describe Antoni Clapés algunas características de esta nueva etapa: inicia Corredor-Matheos “una escritura de interiorización radical, de despojo formal extremo, de contemplación y de admiración por lo efímero: una poesía que expone dudas y preguntas, nunca respuestas. Una poética de la elipsis y del silencio.”

El inicial ejemplo que presentamos, “El sol todo lo abre”, nos achicharra la sensibilidad, excitando los sentidos, cuando se nos comunica la experiencia de padecer la poderosa llama de un sol que todo “lo revienta / para hacerlo vivir”.

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¿PARA QUIÉN MECE EL VIENTO LOS HUMILDES GERANIOS?

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Aunque miembro por edad de la “generación de los 50”, la experiencia lírica de Corredor-Matheos diverge de sus coetáneos, aunque se aproxima notablemente a poetas como José Ángel Valente, Antonio Gamoneda, y el también manchego Ángel Crespo, que tratan, como él, de ir más allá de la realidad aparente, en busca de absoluto.

Los versos de “¿Para quién mece el viento…?” nos acercan aroma de misterio, de unidad con el Todo. Elena Vega nos facilita claves para interpretar este poema y el alma de la nueva poesía corredoriana: “El poeta accede a un estado de vaciamiento, previa tarea de renuncia del yo, que lo habilita para la creación de poemas «desnudos de lo que no es esencial», como él mismo afirma, marcados por una sencillez y una simplicidad extremas.”

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RECIÉN LAVADA, PURA, TRAS LA LLUVIA

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Nos asomamos a un tercer poema: “Ha limpiado la lluvia…”. Agua del cielo perfuma el aire, transparenta el paisaje, limpia el polvo del tiempo…, “dejando ver el rostro / del vacío, / una nada que brilla, / recién lavada, pura, / tras la lluvia.” ¿Qué entiende el poeta por “vacío” o “nada”, en un contexto positivo y hermoso? Acaso nos iluminen sus propias reflexiones en clave mística:

“Creo que se trata de ver el vacío en los seres y las cosas, y descubrir que ese vacío es único, y que es el vacío del Ser. El pájaro o el árbol participan de Él, y su vacío es el del Ser. Y lo que creo es que se puede hablar del pájaro y del árbol sintiendo su vacío sin dejar de ver el pájaro y el árbol, y sentir que su vacío es el mío. Y, esto, hacerme feliz. Identificarnos con ellos, disolvernos con ellos, es desaparecer y descubrir que somos lo mismo, el mismo vacío, el mismo Ser.”

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