Claribel Alegría 2. CUANDO MURIÓ MI MARIDO
Nace Claribel Alegría un 12 de mayo de 1924 en Estelí, Nicaragüa, hija de Ana María Vides, salvadoreña, y del doctor Daniel Alegría, nicaragüense. Cuando apenas tenía Claribel nueve meses, emigró la familia a la ciudad salvadoreña de Santa Ana. Fue tomando conciencia, desde entonces, de considerar como su “Patria” a Nicaragüa, como su “Matria” a El Salvador. Con 18 años se desplazó a estudiar Filosofía y Letras a Estados Unidos. En la Universidad George Washington conoció a Juan Ramón Jiménez, que ejercería de maestro de la joven promesa, y facilitó la edición de su primer libro de Poesía “Anillo de silencio”.
También en Washington conoció Claribel al que sería en meses su marido, el escritor y diplomático estadounidense Darwin (Bud) J. Flakoll. Claribel y Bud (Claribud) se casaron un 29 de diciembre de 1947. Ella contaba 23 años, y pronto nacería la mayor de cuatro, Maya. A la que siguieron las mellizas Patricia y Karen y, como bendición final de su arrebatado y generoso amor, el pequeño Erik.
LLEGAMOS A SER CASI UNO
Como informábamos en la pasada entrega sobre los versos de Claribel Alegría (pulsar), falleció el esposo en 1995, a punto de celebrar Bodas de Oro matrimoniales. El impacto de la noticia de su muerte en la sensibilidad emocional de Claribel ya septuagenaria, conmovió gravemente los cimientos de su aventura existencial.
Así se desahogaba Alegría en entrevista de Francisco Ruíz Udiel:
Más adelante refería la emocionada viuda:
DE "UMBRALES"
A "SAUDADE"
En la anterior entrega, reflexionamos sobre el poemario “Umbrales” (1997): nueve estaciones vivenciales abrían puertas a nuevas experiencias de Claribel a lo largo de su peregrinaje existencial. En la novena, a la invitación de la mariposa lírica a escribir, respondía: “la miré con nostalgia / se entreabrieron mis labios / y con un leve soplo / la alejé…”
Tres años después, con “Saudade” dio a conocer un puñado de exquisitos poemas cargados de emociones y pensamientos en torno a su mutilación de solitaria esposa. Su grito de dolor y de esperanza tuvo su eco solidario. Nos lo refiere la autora:
Cuando murió el esposo, viajó sola Alegría por el mundo, evocando emociones antiguas, explorando vivencias nuevas. Así nos lo cuenta:
QUISIERA CREER QUE TE VERÉ OTRA VEZ
A la pregunta ¿Dónde está Bud ahora?responde al periodista la poeta de Estelí:
DAME TU MANO, ESPERA
Uno de los pensamientos más conmovedores de la teología claribeliana es la pervivencia del difunto en el corazón del vivo, santuario que confirma su existencia. El beneficio del recuerdo amoroso es recíproco (voz y eco, espejo y rostro). "Al olvido le temo / no a la muerte / el olvido es el filo / que reduce a serrín / vidas / obras / amores / que soñamos eternos.” En los presentes versos, la poeta enamorada suplica al amante: “No te alejes, / amor / encuéntrame en el sueño / defiende tu memoria / mi memoria de ti / que no quiero extraviar…”
SUBAN HASTA TOCAR LA LUZ
La reciente Antología Personal de Claribel Alegría “Pasos inciertos”
(Visor, 2015) se cierra con el hermoso poema “Testamento”, dedicado por la autora “A mis hijos”, desde la luminosa veneración de sus 91 años. Con la rotundidad de sus catorce versos, que fluyen como una cascada, que vuelan como un ave, facilita a Maya y a Patricia, a Kazen y Erik una escalera mágica para subir peldaños al reino de la Luz y la Alegría…