BARTOLOMÉ MOSTAZA entre nosotros hoy (5). EL ÁRBOL DE LA VIDA
Acabo de visionar por segunda vez la sorprendente película "El árbol de la vida", de Malick (2h. 19m.). No es un film taquillero, pero si se ahonda en sus valores humanos y trascendentes, no aburre ni cansa, y podría, con suerte, convertirse en alimento espiritual vitaminado y lúcido. Así resume su guión el diario "El Mundo":"Una historia impresionista de una familia del medio-Oeste americano en los años cincuenta, que sigue el transcurso vital del hijo mayor, Jack, a través de la inocencia de la infancia hasta la desilusión de sus años de madurez, en su intento de reconciliar la complicada relación con su padre(Brad Pitt).Jack (como adulto, interpretado por Sean Penn) se siente como un alma perdida en el mundo moderno, en busca de respuestas sobre el origen y significado de la vida, a la vez que cuestiona la existencia de la fe. A través de la imaginería singular de Malick, vemos cómo, al mismo tiempo naturaleza bruta y gracia espiritual, construyen no sólo nuestras vidas como individuos y familias, sino toda vida."
Es curioso: varios de los poemas de Bartolomé Mostazaque se presentan a continuación fueron escritos en fechas anteriores a la edición de las dos obras cumbres de Teilhard de Chardin,"El fenómeno humano" (1955) y "El medio divino" (1957). Y, sin embargo, le sentimos muy próximo al genial ensayo investigador del paleontólogo y filósofo francés.
"MI CARNE HA SIDO PEZ, AVE, CUADRÚPEDO..."
Desgraciadamente, y sólo por hoy, presentaremos fragmentos de poemas, a causa de su extensión. De "Palenque de combate", fechado en 19 de enero de 1949, seleccionamos unas reflexiones, en las que descubrimos con sorpresa cómo, fruto de la evolución, el ser humano se ha convertido en viva síntesis de los reinos mineral, vegetal, animal...: "Mi carne ha sido pez, ave, cuadrúpedo; / mi sangre ha sido fuente, hierro, estrella..."Las tres hermosas imágenes que ilustran este post han sido tomadas del film de Malick. En la más cercana, se observa al fondo un dinosaurio, que se acercará posteriormente al animalito del primer término y amagará con aplastarle con su enorme garra. Pero, al término, compadecido, le perdonará la vida...
"¡Y TÚ, DIOS, LA ENERGÍA QUE MUEVE ESE TELAR!"
En "Salmo de llamada" (de "Noticia del abismo") formula el poeta su profesión de fe en la silenciosa Presencia de Dios en el mundo:"Nutriendo estás de ti, de tu potencia / las cosas una a una..." Y divide la historia en dos partes: antes y después de Cristo, sugiriendo un final que de sentido último a la evolución de la materia, de la vida, del pensamiento...
Fechado en 1953, "El telar cósmico" sugiere una tendencia universal hacia el logro de mayores niveles de complejidad y, simultáneamente, mayores niveles de conciencia solidaria:
"INJERTANDO SUS MANOS COMO ALAS..."
La evolución de la materia, según el pensador jesuita, ha seguido un proceso de complejidad con concienciación progresiva(biogénesis, noogénesis) que converge teológicamente en Cristo, verdadero "motor de la evolución", "punto omega" y "centro orgánico de todo el universo". Mientras que el sentido de la evolución nos lleva hacia una etapa de espiritualización humana, las profecías bíblicas predicen un acontecimiento similar, consistente en la Parousía, o Segunda Venida de Cristo, quien dijo: “Yo soy el alfa y la omega, el primero y el último…”.
Vemos, en imagen, una supuesta constelación en forma de ojo, “el Ojo de Dios”. El film “El árbol de la vida” juega, en todo momento, a acercarnos a la luz, representación plástica de la divinidad, a traspasarla. Escribe Teilhard: “A lo largo de toda mi vida, por toda mi vida, el Mundo se ha ido poco a poco encendiendo, inflamando ante mis ojos, hasta que en torno a mí se ha hecho enteramente luminoso por dentro...”