Rafael Luciani coordina el proyecto Togethe/Juntos
Teólogos y pastoralistas de todo el mundo inauguran el primer ecosistema sinodal para reflexionar sobre el Documento Final del Sínodo
"Bendice, señor, esta criatura de cerveza..."
Si usted creía que el pan y el vino eran los únicos insumos comestibles que la Iglesia Católica contempla como elementos consagrables mediante la bendición sacerdotal se equivoca. Existe un antiguo ritual que permite bendecir una de las bebidas más populares e infaltables en casi cualquier celebración en la mayoría de países del mundo: la cerveza.
A pesar de que en la primera carta de Corintios la Iglesia nos advierte que los bebedores no lograrán la salvación eterna (1 Corintios 6, 10 “Ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los robadores, heredarán el reino de Dios”), el consumo y producción de la cerveza entre los religiosos cristianos arrastra un largo historial que se remonta a las abadías de las ordenes trapenses y benedictinas.
No es extraño entonces que dentro de los cánones de la Iglesia Católica exista un acápite aparte a la hora de referirse al popular fermentado.
En el año 1614 el Papa Paulo publicó el “Ritual Romano” en el que se recopilan todos los ritos que puede presidir un ministro, así como los tiempos para realizar una sesión litúrgica. Precisamente, en el capítulo de “Bendiciones de cosas designadas para el uso ordinario”, se incluye la “Benedictio Cerevisiae” con la siguiente invocación:
“Bendice, señor, esta criatura de cerveza (sic), que te has dignado a producir con el mejor grano. Que sea un remedio saludable para la raza humana y concede por la invocación de tu Santo Nombre que quien beba de ella pueda obtener la salud del cuerpo y la paz del alma. Por Cristo, nuestro Señor. Amén.”
En el mismo libro podemos encontrar curiosas bendiciones para el queso, la mantequilla, las semillas, el alimento de los animales, botes de pesca, entre otras herramientas, pero claro está que la cerveza se lleva el mayor numero de ‘requerimientos’ solemnes.
Eso sí, recuerde que Cristo nos acompaña en todo momento, pero él no necesita cinturón de seguridad. Así que, si piensa manejar, es mejor no beber de esta ‘bendición’.
También te puede interesar
Rafael Luciani coordina el proyecto Togethe/Juntos
Teólogos y pastoralistas de todo el mundo inauguran el primer ecosistema sinodal para reflexionar sobre el Documento Final del Sínodo
El Papa avala el plan de Trump para Gaza: "Parece una propuesta realista"
León XIV, rotundo: "Decir 'estoy en contra del aborto pero a favor de la pena de muerte' no es estar a favor de la vida"
El patriarca inaugura en Tesalónica la segunda conferencia científica internacional organizada por la Iglesia de Grecia
Bartolomé I: "La fe no conoce fronteras, y el cristianismo es ecuménico por la fe"
Anima a "fomentar una cultura de paz en la sociedad, requisito esencial para el futuro de Italia y del mundo entero"
Pietro Parolin: "La Santa Sede está al lado de los pacificadores"
Lo último
La sabiduría del corazón
Corazón pensante para humanizar
Cuidar cuando no se puede curar
Nunca incuidables
Morir humanamente, morir acompañado
Morir con dignidad
Sanar, acompañar, humanizar
Medicina y cuidado