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El alto precio de estar en primera línea
(Agencia Fides) - Más de 120 católicos consagrados (entre ellos frailes y religiosas) han muerto entre enero y septiembre de 2021 por culpa del Covid-19 en Indonesia. Se contagiaron mientras cumplían su misión de atención pastoral, asistencia espiritual, cuidado y acompañamiento de los enfermos y los que sufren.
“La Iglesia católica indonesia está pagando un alto precio por sus esfuerzos en primera línea para llevar la curación y la esperanza. Tenemos una gran preocupación por todas las personas consagradas de nuestro país, que se entregan plenamente, sin miedo. El Señor nos envía vocaciones a la vida consagrada, pero se necesitan muchos años para formar nuevos religiosos y consagrados”, dice a la Agencia Fides el padre Joseph Kristanto Suratman, de la Comisión para los Seminarios, en la Conferencia Episcopal de Indonesia.
Según el portal católico indonesio Sesawi.net, el gran número de víctimas entre los religiosos representa una gran pérdida para la Iglesia católica de Indonesia. “Y el número de víctimas podría aumentar aún más”, se señala.
El P. Kristanto recuerda a la Agencia Fides el gran compromiso y la larga duración de la formación para acompañar y seguir el camino de crecimiento cultural y espiritual de los seminaristas y consagrados: “Un chico que entra en el seminario menor -informa- necesita al menos entre 11 y 14 años para completar sus estudios hasta ser ordenado sacerdote”.
Sobre las religiosas, la hermana Gabriella, maestra de novicios agustinos en Pontianak, en la provincia indonesia de Kalimantan Occidental, señala a la Agencia Fides que “se necesitan al menos tres años de formación inicial, divididos en un año de postulantado y dos de noviciado”. La formación “no es sólo una cuestión de tiempo y dinero: es también una cuestión de sentimientos y de contacto con el propio mundo interior”, explica la hermana.
Hablando del enorme número de muertes entre los religiosos y consagrados durante la pandemia, Sor Gabriella expresa su profunda preocupación: “Esperamos y rezamos para que esta pandemia de Covid-19 termine lo antes posible y podamos retomar nuestra vida normal. Estamos en manos de Dios, pero nuestra misión continúa, a pesar de las dificultades que encontramos en este momento”.
Ampliando la encuesta para incluir a las iglesias y comunidades de otras confesiones en Indonesia, más de 200 líderes de iglesias cristianas y trabajadores pastorales han muerto a causa de Covid, mientras que de religión musulmana los fallecidos son 605.
La propia naturaleza de su misión, que puede implicar viajar a varias comunidades o trabajar en hospitales, escuelas y centros sociales, les expone mucho más al virus. “Sin embargo, no se han acobardado: han estado al lado de los fieles cuando los han necesitado, dando su vida”, concluye Sor Gabriella.
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