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El padre Pierre Valkering hace coincidir su anuncio con la misa de rosa del Domingo Laetare
Valiente paso al frente de un cura holandés quien decidió anunciar en plena misa su homosexualidad. Pero esta honestidad de reconocer públicamente su identidad sexual y de llamar la atención a lo que ha calificado como el "gran elefante rosa" en la Iglesia católica le ha costado al padre Pierre Valkering una suspensión temporal del sacerdocio, después de que el obispo de Haarlem-Ámsterdam afirmara que su ejemplo es "incompatible con la Iglesia Católica Romana".
El pasado domingo iba a ser una jornada de celebración para Valkering, no solo por su salida del armario sino también por su 25 aniversario como pastor de la Iglesia de la Paz, en Ámsterdam. El cura incluso hizo coincidir el anuncio de su homosexualidad con el Domingo Laetare para que celebrara la misa vestido de una casulla rosa, y con la publicación de una autobiografía en la que admite sus relaciones sexuales. El religioso también grabó un vídeo para la ocasión, en la que critica "la cultura silenciosa" de la Iglesia en torno a la homosexualidad y lamenta haber "sufrido mucho por eso".
"Más hombres gays que heterosexuales optan por el sacerdocio" porque es una "opción de escape para su homosexualidad y una negación y represión de la propia orientación sexual", afirmó Valkering, haciéndose eco de las conclusiones del sociólogo francés Frédéric Martel, quien en su reciente libro Sodoma calcula que hasta cuatro de cada cinco sacerdotes en el Vaticano puede ser homosexual.
Pero ni incluso este recurso a la sociología ha podido salvar de represalias a Valkering, conocido defensor de los derechos de los homosexuales durante muchos años. El obispo de Haarlem-Ámsterdam, Jos Punt, le apartó con efecto inmediato de sus deberes como pastor de la Iglesia de la Paz, por haber incumplido, dice, su deber de celibato y por permitir el ejercicio de otras "libertades sexuales".
"La Iglesia entiende la debilidad humana y la lucha de cada persona de crecer en la santidad, pero el padre Valkering ahora declara que ni siquiera quiere intentar vivir una vida célibe ordenada", reza un comunicado de la diócesis. "El obispo entiende que en su libro hable honestamente sobre sus opiniones y su forma de vida, pero no puede evitar pedirle que abandone sus deberes sacerdotales por ahora, y que entre en un periodo de reflexión", termina la nota de prensa.
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